11 de octubre de 2019
11.10.2019
Mamá está que se sale

Lecciones de historia

10.10.2019 | 20:02

La otra tarde, al llegar a casa, me encontré a Elena, tan contenta, porque se sabía muy bien su examen del día siguiente. Era sobre el fin del Imperio Romano, y había llamado a Mariángeles, su tía historiadora, para que no le faltara ningún detalle. Así que estuvimos comentando un rato, en plan culturetas, cómo la prosperidad y supremacía de los romanos fue decayendo, cuando los bárbaros entraron, y cómo las instituciones romanas se corrompieron y todo eso. Pero resulta que su tía le habló más de la cuenta, al decirle que entonces había pan y circo, y ahora hay cultura vegana y Sálvame. Cortinas de humo para entretener. Mejor tener tontos entretenidos.

La conversación con Elena fue subiendo de nivel, a medida que mi hija sostenía cosas, como que los bárbaros no vinieron de golpe, sino que fue algo paulatino a lo largo de unos mil años, y que no invadieron a saco las ciudades, sino que más bien fueron ocupando lugares, y trabajos, que los romanos ya no querían. Se fueron sencillamente cobijando, al amparo de una vida mejor. Y que fue entonces cuando empezó la Edad Media. Yo alucinaba, pues sí que le había contado cosas su tía.

Casualmente, unos días antes, mi amiga Gloria me había mandado un whatsapp contándome que se había quedado sin la chica que cuidaba de su madre, ya que se había ido a preparar los papeles para las ayudas que le daban, por pertenecer a varios colectivos vulnerables. Y claro, si le daban las dos pagas que iba a pedir, juntaba la chica un sueldecito que, para ser sin trabajar, para mí lo quisiera. Con razón mi amiga estaba temblando. ¿Quién iba a venir a trabajar, si por no hacer nada, te dan un sueldo? Hija, igual vuelve, ¿por qué va a renunciar al sueldo que tiene contigo? Así tiene más. Pero con ese argumento, no conseguí convencerme ni siquiera a mí misma. Menos aún a mi amiga, que estaba convencida de que era mejor ponerse a buscar, cuanto antes, a alguien. No hay que estudiar economía ni sociología para saber que quien cobra sin hacer nada es imposible que trabaje por amor al arte. Y nosotros preguntándonos por qué la inversión en investigación contra el cáncer es sólo de un euro por persona al año. Está claro que para todo no hay.

Pensé, entonces, si no fue así como acabó el imperio romano. No a causa de que los bárbaros saquearan las ciudades o porque se perdieron las guerras en lugares remotos, ni siquiera cuando las instituciones romanas se corrompieron. ¿No sería más bien que se terminó aplastando la economía, a fuerza de generar mendigos? Porque no sé cuántas guerras exactamente perdió el imperio romano (la historiadora es su tía). Pero apuesto a que Julio César no encontraría un solo soldado, para ir a las guerras púnicas, si no fuese porque de ahí venía el único sustento de ese soldado. Tal y como su tía le había dicho, el panem et circenses, amigo, era gratis. Y ante esto, no sólo cabe la pregunta de quién va a trabajar pudiendo estar gratis viendo el circo (o Sálvame), sino quién va a sembrar trigo, recolectarlo, molerlo, amasarlo, hornearlo, para finalmente venderlo sin al final el beneficio es cero, porque hay un sitio en el que lo dan gratis.

Quizá no estamos tan lejos, y Roma cayó por querer tener a la gente contenta. Pan y circo, con tal de que me voten. «Mamá, pues igual que ahora». Lo has entendido perfecto, hija. Te van a poner sobresaliente.

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