11 de octubre de 2019
11.10.2019
La Feliz Gobernación

La envolvente de Teo

El secretario general del PP, Teodoro García, sabía muy bien lo que hacía al lanzar España Suma

11.10.2019 | 04:00
La envolvente de Teo

Poco importaba que Cs picara; si no lo hacía, mejor. Ante el electorado de la derecha ha quedado algo claro: PP y Cs son la misma cosa.

Dicen por ahí que el invento de Teodoro García, porque él se le ha atribuido, España Suma, ha sido un fracaso. De eso, nada. Al revés. Es uno de los ingenios más inteligentes en esta etapa de tarugismo político. La propuesta, en síntesis, era: a la vista de que el bloque de la izquierda es parlamentariamente mayoritario, apuremos hasta el último voto en una gran coalición electoral de los afines a la derecha. Fuera siglas (PP, Cs, Vox) y que el lema (España Suma) sea la marca.

Era, con claridad, un reclamo del PP a Cs expresamente concebido para que no tuviera éxito en una ejecución funcional. Si los de Rivera hubieran aceptado el abrazo del oso no les habría quedado, a la postre, ni siquiera el recurso de reconstituirse después de su seguro fracaso en solitario.

Pero Teodoro García sabía muy bien lo que hacía al lanzar España Suma. Poco importaba que Cs picara; si no lo hacía, mejor. Ante el electorado de la derecha ha quedado algo claro: PP y Cs son la misma cosa, y si no van juntos a las elecciones no será por lo que es común entre ellos sino por corporativismo orgánico.

Al PSOE no se le habría ocurrido plantear a Podemos una coalición electoral, pues solo con enunciarlo habría desplazado hacia otro lado a sus potenciales votantes de centro izquierda. Y, por su parte, Podemos habría quedado disminuido en el imaginario potencial de izquierda neta. Una cosa son las coaliciones poselectorales, en las que cada cual se agarra a lo que puede, y otra las uniones electorales previas, que desdibujan la identidad de las respectivas siglas.

En España Suma, Cs no habría tenido la oportunidad de rectificar sus errores; habría sido asimilado por el PP. Pero da igual que se negara a compartir listas. La misma propuesta del PP lo expone como un rabillo de éste.

Por si fuera poco, Rivera ayuda a remarcar la imagen que sobre su partido ha predibujado Teo, pues a la misma vez que levanta el veto al PSOE (y asume así su responsabilidad principal sobre el bloqueo: veto y bloqueo son, en política, sinónimos), reafirma la calidad del PP como 'socio preferente' si sumaran tras el 10N, o sea, España Suma, pero después. La resolución lógica del elector es: si votar a Cs significa pactar con el PP, mejor votar directamente al PP. De modo que el reviraje al centro tratando de poner al PSOE como segunda posibilidad carece de sentido, pues le huirán los votantes que contemplarían como prioritario un acuerdo con los socialistas.

España Suma ha sido la trampa conceptual que, aun sin que se hayan consumado las candidaturas comunes, evidencia que éstas serían coherentes. Ejemplo, esta Región. ¿Qué tipo de crítica contra el PP, con un electorado competido, podrían emitir los candidatos al Congreso y Senado de Cs mientras otros compañeros de su partido gobiernan mano a mano con el PP en la Comunidad autónoma y en algunos de los principales Ayuntamientos de la Región?

Más gráfico: ¿Qué discrepancias puede tener el número uno al Congreso de Ciudadanos, Miguel Garaulet, con su correspondiente en el PP, Teodoro García, si hace pocos meses ambos se sentaron a negociar nada menos que el Gobierno de la Comunidad y llegaron a la conclusión de que coincidían en el 99% de sus respectivos programas? Cs podría haber dicho: renunciamos al 50% de nuestro programa para admitir el 50% del programa del PP, pues solo así es posible gobernar. Pero no tuvieron esa precaución: coincidían, dijeron, casi al cien por cien, y con Vox también.

Por tanto, si Murcia Suma en la práctica (PP, Cs y Vox), ¿merece la pena votar a Cs por ese 0,1% de diferencia entre Garaulet y Teodoro? El secretario general del PP lo tenía más claro: si somos lo mismo, vamos juntos. A sabiendas de que no irían junto. Pero ante el electorado, le oferta es ya por sí sola suficientemente significativa: para partido de centro, el PP. Una brillantísima envolvente.

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