09 de octubre de 2019
09.10.2019
Tribuna libre

El deporte en Lorca tiene un nombre: Antonio Vidal

08.10.2019 | 20:02
El deporte en Lorca tiene un nombre: Antonio Vidal

"Flojo con los flojos... fuerte con los otros". Alguien diría esta frase antes, pero el que suscribe se la escuchó a Antonio Vidal en una de esas raras veces en que anda largo de verbo, porque él apostilla, puntualiza, equilibra la discusión con grandes dosis de sentido común, pero no le pidas mucha charla.

No soy, por razones obvias (lo conocí siendo yo invisible en los albores de la Transición) hijo adoptivo de él ni, por supuesto, dado el caso, puedo considerarlo mi padre adoptivo, algo de lo que se sienten razonablemente orgullosos cientos de lorquinos que gracias a sus consejos optaron por la práctica del deporte o bien, bajo su paraguas, ganarse así la vida. ¿Es esto una forma de adopción? Por supuesto.

La influencia de tantos años 'soportándonos' deja poso, tal como esos vinos peleones que nos gusta compartir a modo y manera de los parroquianos habituales en las tascas donde se bebe vino recio en jarras de barro, engañado con tacos de tocino y jamón cortado con navaja sobre mendrugo de pan, como a él lo enseñaron allá por la Torrecilla, donde no sé si nació pero sí que es la tierra a la que debe sus raíces y de la que se siente especialmente orgulloso.

En esos trances, cuando la jarra se aligera incomprensiblemente, echará mano de un bulto que guarda celosamente en algún bolsillo y despliega un papel no arrugado, sí viejo, de letras desvaídas que leerá o recitará de memoria: ¿No ves mi copa vacía? Echa vino, tabernero, que tengo el alma contenta con tu maldito veneno?

En esos ratos, a veces te deja una enseñanza. Lo sé. Ahora recuerdo lo de fuerte con los fuertes y débil con los débiles. El respeto y la generosidad, el talante y la capacidad de entendimiento conciliando posturas. La mano sobre el hombro de su oponente, quizás un abrazo, casi siempre un gesto de hombre cercano. Ahora me acuerdo de alguna otra, pero confundo su discurso con anécdotas relevantes y algún chiste. Suficiente.

Besaba a sus hijos (también a su madre; su padre murió joven y no lo conocí) siendo pequeños con pasión, estrujándolos hasta la extenuación. Observaba yo a los críos algo avergonzados por las manifestaciones exageradas de su padre. Entonces no podía por menos que sentir envidia. Aunque cada padre se manifiesta como sus emociones le dan a entender, él lo hizo así mientras lo dejaron. Ahora lo 'sufren' las mujeres que complacientes se rinden al hombre besucón.

Antonio es un hombre receptor y repartidor de afectos, algo que manifiesta continuamente con sus famosas reuniones en torno a un almuerzo. Será con los primos, con los antiguos compañeros de deportes en sus variadas facetas, con compañeros de Corporación municipal? pero siempre lo hará con exquisito respeto.

Es tiempo de otoño, Antonio se siente reconfortado aunque inquieto por el homenaje que le ha brindado el pueblo de Lorca el pasado día 3 de octubre representado por la Corporación Municipal, poniendo su nombre al polideportivo de La Torrecilla.

Una decisión justa que apoyo sin condiciones.

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