04 de octubre de 2019
04.10.2019
Mamá está que se sale

Ismael y Aurora

03.10.2019 | 19:16

Hace unos meses que me llamó mi amiga Chechu. Yo le digo como Lauren Bacall: «Si me necesitas, silba». Así que cuando vi su llamada, una parte de mí sabía de qué se trataba. Un chico le había pedido apoyo para afrontar un embarazo complicado, y Chechu me pidió que hablara con él. «Si puedes, consuélale. Se llama Ismael».

Ismael me contó que esperaban con ilusión su primer hijo, una niña, pero que todas las pruebas habían resultado fatales, y que estaban en ese punto en el que seguir adelante era una locura, pero perder a su hija era una pesadilla. Su mujer no estaba para nadie, y él solo quería mantener la cabeza, en la medida de lo posible. Y no volverse loco, al menos por ahora.

Yo sólo le dije que estuviera tranquilo. Todo se ve mejor cuando uno ve las cosas con perspectiva, y escogieran el camino que escogieran, era necesario que estuvieran tranquilos. Que tomaran tiempo y fuerzas. La serenidad es una gran aliada cuando el miedo acampa en ti. Ver las cosas serenamente, incluso en la peor de las opciones, ayuda mucho. Y aun tenían que esperar resultados, hacerse pruebas?No hacía falta coger un tren hoy.

Yo le decía todo esto, en plan zen, pero mientras tanto mandé un whatsapp a mi círculo más íntimo, que sé que rezan por todo, y les pedí que mandaran fuerza a esta pareja. Les quedaba poco para afrontar un trance muy duro, y la iban a necesitar. Toda la del mundo.

Por mi parte no quería decirle nada más a Ismael. Me acordaba de él a menudo, pero en estos casos, procuro limitarme a acompañar, si me silban, y ser muda el resto del tiempo. Un comentario inocente pero inoportuno puede inclinar una balanza ajena, y con semejante calibre, mejor callar. Y esperar.

Pasaron los meses, y fuimos hablando de vez en cuando. Aurora y él se habían relajado, y lo que antes parecía el infierno, ya no era para tanto. Las pruebas también habían mejorado, y el panorama ya no era tan desolador. Hay que verse en un trance así para saber que la primera impresión es apabullante, pero ellos habían conseguido estar serenos, y habían tomado aire, y fuerzas, y en este momento estaban imparables. En ocasiones vale la pena ser valiente.

Aún no ha terminado la historia, y aunque seguimos esperando a ver qué pasa, y la balanza aún no se ha inclinado, no me digas que mis amigas rezando no son la pera. Les pedí que mandaran fuerza a esta pareja. Míralos ahora como van. Han dejado de ser presa del miedo, y ya son dueños de su destino. Saben lo que tienen delante, pero haber triunfado sobre el dolor es sin duda un gran vínculo de unión. Y ya sabes que la unión hace la fuerza. A por todas.

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