03 de octubre de 2019
03.10.2019
Espacio abierto

Vidas precarias, vientres insumisos

02.10.2019 | 20:42
Vidas precarias, vientres insumisos

Tras la huelga mundial contra el cambio climático, mientras seguimos reflexionando sobre las medidas necesarias para salvar el planeta de los estragos medioambientales, la cuestión de la sostenibilidad de la vida, amenazada por los efectos devastadores del capitalismo salvaje, nos lleva a plantearnos otros interrogantes. A más de una década de distancia de la Gran Crisis financiera de 2008, sus dramáticas consecuencias tanto a nivel social como individual ponen de manifiesto el conflicto entre capital y vida que vertebra el nuevo orden neoliberal. Mientras tanto los sectores más conservadores del arco político apuntan el dedo contra las mujeres por la disminución de la fecundidad en España, atribuyendo al aborto una serie de problemas sociales, desde la crisis de las pensiones al 'invierno demográfico'. Quienes atribuyen el descenso de la natalidad a la legalización del aborto, no solo desconocen los datos que indican un claro descenso de las interrupciones voluntarias del embarazo, sino que obvian los efectos devastadores de las medidas de austeridad en la vida de las mujeres.

Si los discursos neoconservadores eluden las responsabilidades de las políticas neoliberales en el descenso de la natalidad, un creciente número de escritoras, periodistas y pensadoras feministas ponen el foco en la necesidad de politizar la maternidad, sustrayéndola a la nefasta influencia de los discursos patriarcales. Así lo indica Patricia Merino en su Maternidad, Igualdad y Fraternidad (2017), ensayo en el que plantea la necesidad de apostar por un paradigma social más justo y solidario en el que la producción no sea antitética a la reproducción. Sacar la maternidad del armario, hablar públicamente de la infertilidad, de la reproducción asistida, de la crianza, de las vivencias de las madres y las no madres es algo que se está poniendo de moda, tanto para desmontar los mitos patriarcales, como para deconstruir las nuevas mitologías de la maternidad consumista neoliberal. En este sentido, el ensayo de Esther Vivas, Mamá desobediente (2019) se abre camino en contra de los mandatos patriarcales y de las imposiciones neoliberales que, a través de la figura de la supermadre, absuelven al Estado de la responsabilidad de proveer servicios que permitan la conciliación laboral y la crianza.

Mostrando la otra cara de la medalla, es decir en la infertilidad causada por una insidiosa precariedad laboral que hace posponer el embarazo hasta el límite, Silvia Nanclares, en su novela autobiográfica ¿Quién quiere ser madre? (2017), relata la infructuosa búsqueda de un embarazo tras cruzar el umbral de los cuarenta años. Nacida en 1975, Nanclares reflexiona sobre las expectativas de la generación más preparada, afirmando: «Fuimos las niñas de la Transición, educadas en multitud de normativas de género contradictorias. El sonido crujiente del envoltorio de nuestro futuro chocando con un interior mucho más tradicional de lo esperado» (192). El choque entre las expectativas y la realidad para la narradora protagonista se realiza cuando tras la muerte del padre decide tener un hijo y se da cuenta que su generación sabe más de anticonceptivos que de como enfrentarse a la infertilidad.

La dificultad de compatibilizar la maternidad con empleos, viviendas y existencias precarias es objeto del reciente ensayo de Noemí López Trujillo que en El vientre vacío (2019) muestra los efectos de la crisis sobre los proyectos de vida individuales. En este «Relato de una generación precaria y sin hijos» que vive en un eterno presente que no permite hacer planes a largo plazo, reflexiona sobre como «la precariedad atraviesa nuestros cuerpos». Desde su apartamento de 35 metros cuadros, en el que no cabría ni siquiera un cochecito y una camita para un bebé, se pregunta: «¿Será demasiado tarde para mi cuerpo cuando mis circunstancias económicas, laborales y personales me permitan ser madre?». La precariedad coloniza la mente, lleva a la depresión e impide plantearse tener hijos.

Publicadas en los últimos dos años estas reflexiones sobre la dificultad de vivir la maternidad en la época actual, apuntan a las contradicciones de un momento histórico paradójico en el que las mujeres de carne y hueso se enfrentan a una plétora de discursos patriarcales y neoliberales que si por un lado intentan devolverlas al hogar y a la maternidad, en la práctica les niegan la posibilidad de acceder a una vivienda digna y a unas condiciones laborales que les permitan plantearse la maternidad, si lo desean, durante la edad reproductiva.

Cada una a su manera, desde vivencias y circunstancias diferentes muestran el potencial político de sus relatos insumisos frente a la precariedad neoliberal y a los discursos patriarcales.

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