02 de octubre de 2019
02.10.2019
Escaño cero

Elecciones, Urralburu y cuestiones de clase

Cuestiones como la decisión de Urralburu de la semana pasada dejan de tener interés alguno, si es héroe o villano es una cuestión secundaria que no debe distraernos del verdadero interés de estas elecciones

01.10.2019 | 22:51
Elecciones, Urralburu y cuestiones de clase

Por encima de la disputa partidista, las elecciones son una disputa entre intereses de clase. Diversos estudios sociológicos demuestran como el voto en España sigue teniendo un componente de clase importante, contrariamente a lo que pudiera parecerle a los que abogan por la transversalidad del discurso político.

Por tanto, la pregunta interesante es a qué intereses de clase sirve cada uno de los partidos en liza, no tanto a través de sus declaraciones solemnes programáticas, sino de sus hechos. Así que llegados a este punto, cuestiones como la decisión de Urralburu de la semana pasada dejan de tener interés alguno, si es héroe o villano es una cuestión secundaria que no debe distraernos del verdadero interés de estas elecciones.

Lo que nos jugamos el día 10 de noviembre es mucho más importante y más trascendente para la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de a pie, de esta región y del resto del país.

Tenemos una nueva crisis económica en ciernes mientras las consecuencias de la anterior todavía siguen bien patentes. La normalización de la contratación basura, de alta temporalidad y bajos salarios, las altas tasas de paro (sobre todo jóvenes y mujeres) y el deterioro de los servicios públicos (ese salario indirecto de los trabajadores/as), siguen afectando mayoritariamente a un amplio sector de la población que podemos identificar con trabajadores/as y asalariados/os cuyos ingresos no llegan al salario medio.

La cuestión, por tanto, independientemente de personalismos y errores de unos y otros, es quién defiende soluciones para evitar que las crisis del capitalismo no viertan sus efectos negativos sobre los más débiles, sigan generando desigualdad y destruyendo el planeta.

Recordemos, por ejemplo, la subida del SMI, recordemos el discurso catastrofista de la derecha económica y política, que anunciaba el apocalipsis económico, la resistencia del PSOE, y la firmeza de Unidas Podemos hasta conseguirlo. O como UP evitó que el Pacto de Toledo cerrara un acuerdo que mantenía la edad de jubilación a los 67 años, no aseguraba la financiación de las pensiones y no blindaba por ley su equiparación al IPC. Son ejemplos, pero hay muchos más.

Atentos a las próximas semanas, los intereses de clase mueven muchos hilos, nos distraen con algo novedoso que solucionará todos los problemas. Pero en disputas de clase yo no me distraigo, hace tiempo que aprendí donde está mi sitio y quienes son los míos. ¿Y tú?

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