28 de septiembre de 2019
28.09.2019
La Opinión de Murcia
Pintando al fresco

Lo que no se cuenta

27.09.2019 | 20:03
Lo que no se cuenta

No sé por qué, pero siempre he pensado que los ciudadanos deben conocer lo más posible a los políticos que eligen para gobernar, o para estar en la oposición. Desde hace mucho tiempo, en las cosas que escribo, le he dedicado bastantes páginas a eso exactamente, a tratar de desvelar quiénes son ellos, cómo y cuándo se enamoraron de la vida política y a qué dedican su tiempo libre. Y lo he hecho para que ustedes los conozcan, para que, además de lo que se ve la foto y en su ficha de internet, sepan que son seres humanos corrientes y molientes, aunque a veces no lo parezcan, dadas sus incomprensibles actitudes ante algunas de las cuestiones a las que han de enfrentarse.

Cada vez que he tenido que escribir sobre los políticos, bien en formato perfil o de otra manera, he procurado informarme previamente sobre ellos a través de alguien que los conozca, si me ha sido posible, que tampoco es que resulte muy difícil, porque esta Región es pequeña y siempre hay un amigo, un compañero de colegio o un vecino que te cuenta cosas (los compañeros de partido no suelen ser fiables como fuente de información porque casi siempre se odian). Luego también está por supuesto una buena conversación con ellos que suele tener este desarrollo: primeros minutos a la defensiva porque a ver qué quiere saber el tipo este, segunda parte entrando ya en una cierta confianza puesto que siempre les digo que hablen con tranquilidad y que me digan qué es lo que no quieren que salga en el periódico, que voy a respetarlo a tope, y nunca he faltado a mi palabra, y un final más o menos de buen rollo dependiendo del grado de empatía que haya podido desarrollarse, que unas veces es mucho y otras poco, como es natural, por cierto.

En cuanto a lo de respetar su confianza, como les decía, lo he cumplido siempre. Una mujer, política en activo, me contó que era hija de madre soltera y que esta situación sin duda le marcó su infancia y adolescencia. Y no crean que me pidió en ningún momento que lo callara. Sencillamente, lo dijo, como otros me habían contado que en el instituto se le daban mal las matemáticas. Yo no lo escribí por respeto a esa sinceridad con la que me lo contó. Su actitud fue la de alguien que pensaba: 'esta es mi vida y estoy orgullosa de mi madre, que luchó como una cosaca para sacarme adelante. Y tú, si quieres, lo cuentas. Allá tú'. Me gustó mucho la valentía de esta mujer.

Y ha habido muchas otras cosas interesantes o al menos curiosas que contar que yo he callado. Me llamó la atención que un joven político en ejercicio no tuviera pareja conocida. En algún momento lo habíamos visto con su novia, pero esa relación se había roto hace ya tiempo. Les pregunté a personas cercanas a él y me dijeron esto: «Se busca la vida, el payo. Es un tío bastante flamenco», lo que me tranquilizó. Considero importante que los políticos vayan por ahí relajados y serenos, sin esa cara de facciones duras que tienen las vírgenes, como dijo aquella, en la película.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es cuando he descubierto que una persona responsable de un área no tenía ni idea del tema que gestionaba antes de meterse en política, que no era ni siquiera aficionado/a a eso antes de aceptar la responsabilidad que le echaban encima. Ya sé, ya sé que en las Administraciones está los técnicos, que hay especialistas en todo, pero es que algunos/as no tenían la menor idea. Por ejemplo: lo de la Cultura. ¿Es posible que alguien se haga cargo de la Cultura regional, local o nacional sin haber ido en toda su vida a un concierto, sin saber lo que es una gran orquesta, qué es el metal, qué la percusión, etc.? O sin ser aficionado/a a la pintura o a la escultura, sin haber pasado algún tiempo en una biblioteca, y no para preparar un examen, sino para lo otro que se va a una biblioteca, etc.? Pues los/las ha habido en estas condiciones, ni siquiera aficionados, oiga, aunque yo no lo haya contado nunca, claro.

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