26 de septiembre de 2019
26.09.2019
La Opinión de Murcia
El Mirador

En Los alcázares...

25.09.2019 | 21:48
En Los alcázares...

Tres años después. Si entonces los efectos de la gota fría fueron desastrosos, esta vez han sido devastadores. El problema no es que la llamada Riada de Santa María, como ha sido bautizada por nuestro presidente cameral y rápidamente adoptada y adaptada por la oficialidad (brillante aportación del Ejecutivo, a fe mía) sea recordada en los tiempos venideros como un luctuoso recuerdo. No. El problema es que no sea recordada por el simple detalle de que se convierta en un hecho natural, repetible y no aislado. Ese es el auténtico y genuino problema. Los partes (y partos) oficiales se esfuerzan en difundir que es un fenómeno no debido al cambio climático, que siempre han existido, aún con otros nombres. Y sí, es verdad. Pero lo que no dicen es que el cambio climático, ya irreversible, lo multiplica, tanto en frecuencia como en potencia.

Y aquí, nuestra actual mediocridad política, alta, baja y mediana, toda ella, esos políticos adolescentes como los llama Núñez Feijóo, falla escandalosamente (ejemplo: un director general de Emergencias dormitando en el teatro con la Dana en todo lo suyo, una alcaldesa en fiestas particulares, otros en fiestas patronales?) si bien que acompañada también, reconozcámoslo, por cierta base de la ciudadanía que cree, y participa entusiastamente, en sus cuentos y de sus cuentas.

Desde un señor presidente que prepara cuidadosamente su pose, rodeado de uniformes y galones, cargos y carguitos, y personalidades y medios de comunicación (por Dios, éstos que no falten a la foto, pues son ellos los que tienen que hacerla), y luego se marcha prometiendo a los damnificados lo que sabe muy bien que no va a cumplir, a otro presidentito de gobiernito con el colirio de la lágrima puesto en los ojos por la cosa del voluntariaje que le brindan la ocasión de proclamar(no sé qué tiene que ver lo uno con lo otro) su orgullo de ser español, pasando por los edilarios municipales que le ha venido un poco grande y no han estado a la altura de ocasiones anteriores. Se ve que les ha pillado recién estrenados y no están entrenados. Apenas si han tenido tiempo para subirse los sueldos y poco más...

Un buen detalle sería volver a la nómina anterior como aportación personal para ayudar a paliar el desastre, por cierto, y sepan perdonar mi tonto atrevimiento por el siempre llamado 'chocolate del loro', pero hay mucho chocolate para tanto loro que alimentar?

Porque los auténticos héroes de los que todo político, tanto de Villarriba como de Villabajo, deberían tomar ejemplo son, precisamente, toda esa extensa legión de voluntarios venidos de fuera (gran cantidad de jóvenes, yo vi incluso críos) trabajando codo con codo con los damnificados, incluso de lugares como Torre Pacheco, que también ha sido afectado por el desastre, si bien en menor medida? Y muchos de ellos siendo traídos a primeras horas del día y recogidos a primeras de la noche por sus padres en sus propios coches particulares, que a ningún nadie del oficio oficial se le había ocurrido facilitarles autocares de transporte. Es que esos zagales no esperaron ni a que cayeran en la cuenta?

Y te los ves armados con sus artilugios domésticos traídos de sus casas en primera instancia, achicando viviendas y sótanos, aliviando calles, hombro con hombro con los vecinos, sin más coordinación que su espléndida solidaridad y su contagiosa generosidad, sin más precio y límite que su deseo sincero de ayudar y colaborar.

Solo ellos son dignos de agradecimiento y reconocimiento por encima de cualquier político o política de los llegados y llegadas para hacerse un Telediario bajándose de un helicóptero, y sin untarse los zapatos, marcarse un logrado selfie y una elaborada noticia. Los profesionales de Bomberos, Protección Civil, Ume, etc. se dan por supuesto. Ellos se vacían y se entregan más allá de su estricto deber y responsabilidad. Gloria y honor a ellos. Pero, déjenme que lo repita, de los que tienen que aprender cargos, carguitos y cargüelos es de esos chiquillos y chiquillas, venidos de todas partes a lo que haga falta, sin pedir nada a cambio. Posiblemente que las solas y muy sinceras y sentidas gracias de los vecinos, y el reconocimiento (ese sí que profundo y auténtico) de los que en verdad aprecian el valor de su magnífica entrega. Vaya a ellos y por ello mi humilde y personal, modesto pero sincero, homenaje.

Lo que viene ahora es reflexionar. Esto es un peligro, un riesgo, continuo y constante, y cada vez más probable. Lo afirman todos los expertos. Aún queda gente por allí que me decía que 'la culpa es de los del campo', ignorando que, aunque éste esté yermo, el nivel del mar siempre será el más bajo, y el agua baja no sube. Simple física. Pero es la expresión inculta de un pensamiento plantado, regado y enredado en sus cerebros, y deformado por intereses interesados. No.

La cuestión es qué se va a hacer para solucionar estas situaciones. Ya no sirve echar culpas a políticos regionales y/o locales que dejaron hacer esta o aquella aberración urbanística. Más vale que se modifican las leyes para que tales responsabilidades no caduquen con el cargo. El mirar atrás ahora debe ser para aprender, no para reprender.

La cosa es que esas magnas infraestructuras, ese cinturón de megacolectores (que además paliarían nuestra endémica escasez de agua) esos grades desvíos y recanalizaciones, valen mucho dinero. Pero son prioritarias. Absolutamente. Quizá, no sé, que con el costo de todas las fiestas de todos los pueblos, ciudades, villas y lugares de esta región, desde la aldea a la capital, de toda subida y bajada, entrada y salida, traca y cohete, se sufragaría una buena parte de la solución. Sin embargo, ¿estaríamos dispuestos? Es una simple pregunta. Un simple ejemplo. Habría muchos más. Eso se llama escala de valores, orden de prioridades, de intereses sectoriales, privados o personales? Pero habrá que asumirlo nos guste o no? y si seguimos eligiendo lo de ahora, pulpo como animal de compañía, tanto a políticos como a prioridades, pues citémonos cada año en los muchos Alcázares que nos van a surgir.

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