21 de septiembre de 2019
21.09.2019
Nos queda la palabra

En el barro

21.09.2019 | 04:00

El traje de fiesta se tornó en mono. Todo el vestuario, zapatos y resto de galas y disfraces que había preparado para los días de la semana grande no saldrían del armario ni de sus precintadas cajas. Quería haber lucido los galones de concejal del nuevo partido, tan exclusivo como la tienda donde había adquirido los majos, pero la oscuridad envolvió a toda la Región de Murcia.

Sin ganas, buscó las botas y el traje de agua que reposaban en el sótano desde tiempos inmemoriales, cuando aún no se había subido a la ola política. Mandó a su mujer a comprar un cepillo para acompañar al cubo, que también portaría para las fotos que iba a recibir durante el largo itinerario por pedanías que, estratégicamente, ya le habían marcado los asesores del Ayuntamiento.

Era un escenario ideal para pescar votos, aunque tuviera que pisar el barro, mezclarse con gente de toda condición, incluso inmigrantes con el agua hasta el cuello porque se empeñaban en vivir en las casas derruidas, sin techo ni apenas paredes. Apiñados como animales en el campo. Pondría su mejor sonrisa y esgrimiría la escoba como credencial. Ya sabía que debía perseguir cualquier cámara, aunque la televisiva le permitiría sembrar más afectos y votos.

Y si le abordaban no debería olvidar criticar el 'falcon' entre los elogios a la solidaridad mostrada por los voluntarios. Nadie recordaría su pasado de constructor en las ramblas y zonas inundables del municipio. Ni en sus peores pesadillas se imaginaba corrigiendo, aunque fuese casi virtualmente, sus excesos. De aquellos tiempos estos lodos y una cuantiosa cuenta nada corriente que le permitía financiar la iniciativa política que nos salvará de los peligros de la democracia.

Tan solo el contacto con los negros guantes le proporcionaba algún placer frente a la inoportuna DANA; que en las próximas semanas pasaría a ser nada, un simple recuerdo sin relevancia a la hora de planificar un nuevo plan urbanístico con el que, ya sin protección, se iba a frotar las manos.

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