11 de septiembre de 2019
11.09.2019
Desde mi picoesquina

Fuentes y manantiales nos avisan

10.09.2019 | 20:42
Fuentes y manantiales nos avisan

Cuando se constata que las aguas del Trasvase no cubren la demanda, comienza la extracción abusiva de las aguas subterráneas. Fuentes del Consejo para la Defensa del Noroeste denuncian que la CHS viene autorizando concesiones de riego a grandes propietarios o empresarios con inscripciones de superficies y volúmenes muy superiores a lo que tradicionalmente se venía regando, mientras que la Administración y la Fiscalía parecen mirar hacia otro lado

Para mí es un tremendo gozo dejarme llevar por veredas y caminos de nuestras sierras del olvidado Noroeste murciano auscultando el alma del monte en la quietud y el silencio. Cuando, en contadas veces, me es dado otear, a lo lejos, sobre unas peñas, la estampa de la cabra hispánica desafiando a la gravedad o el vuelo silencioso y también ingrávido del águila, esas bellas imágenes me recuerdan que no somos dueños exclusivos de la Naturaleza.

Nuestra soberbia y supina ignorancia nos han hecho creer que este bello planeta azul que empezamos a habitar no hace más de tres millones de años nos pertenece. Hemos usado y abusado de sus recursos. Nuestro modo de vida y consumo ha hecho que uno de ellos, el agua, esté empezando a escasear. Vaguadas y barrancos y el vientre del monte, preñado de rocas calizas, la acogen en su seno, delatada su presencia, las más de las veces, por juncos, zarzas y rosales silvestres. Y, siempre, una hilera de chopos, que en verano exhiben, inhiestos, su verde follaje, nos alerta de su existencia en superficie o en el subsuelo. Junto a fuentes y manantiales se establecieron familias en cortijadas hoy abandonadas en muchas comarcas de nuestra Región. Por ello, el abandono de esos cortijos ha ido parejo al de esas fuentes y manantiales, muchos de ellos hoy secos.

La modalidad de agricultura intensiva destinada a la exportación es la responsable de ese irracional consumo de nuestras aguas subterráneas, una vez constatada la escasez (y no sólo por el cambio climático) del agua disponible en superficie. Por ello, un artículo de LA OPINIÓN de abril del 2017 ya nos advertía que, según lo estipulado por la Directiva Marco del Agua y las Aguas Subterráneas, todas las masas de agua que en 2027 no alcancen los niveles óptimos de explotación deben dejar de ser 'pinchadas'. Y según los datos de un estudio del profesor Emilio Custodio, de la Universidad Politécnica de Cataluña, el bombeo de los acuíferos sobreexplotados murcianos era de 460 hm3/año, frente a unos recursos de sólo 110 hm3. El profesor advertía de que las zonas más afectadas por las restricciones de agua serán, precisamente, las más secas de la Región (Altiplano, el centro, el Campo de Cartagena y el Valle del Guadalentín-Águilas). A mayor abundamiento, la sobreexplotación de nuestros acuíferos corre pareja al vaciamiento de nuestros embalses, sobre todo en ciclos de larga sequía.

Dense una vuelta por los pantanos de la Cuenca del Segura y comprobarán en qué estado se encuentran; o mejor: en qué estado los han dejado. A fecha 3/9/2019, embalsaban 245 hm3 (el 21,49% de su capacidad) cuando en la misma semana de hace diez años la media era de 486 hm3. Ante esa evidencia, la Comunidad Autónoma de Murcia y la Comunidad Valenciana se unen en defensa del Trasvase, mientras Castilla-La Mancha quiere ponerle fecha de caducidad. Lo cierto es que la cuenca del Tajo también sufre los efectos del cambio climático y, al día de hoy, no puede ceder ilimitadamente los recursos que se le piden. Unos datos: con una capacidad total de 11.012 hm3, embalsaba en esa primera semana del mes 4.332 hm3 (39,34%). Y nuestros proveedores a la cuenca del Segura, los embalses de Entrepeñas y Buendía, no están precisamente boyantes, con unas reservas en esas fechas de 255 hm3 (sobre 835 de capacidad) y 226 hm3 (¡sobre 1639!) respectivamente.

Si a estos datos incontestables se une el hecho de que se obvia que la Región de Murcia es una zona árida y sigue incrementándose sin control el perímetro regable, la polémica está servida. Y es que casa mal seguir reivindicando recursos hídricos externos cuando crecen sin cesar las plantaciones de hortalizas en tierras otrora de secano. Según datos de Proexport, desde la Región de Murcia se comercializa el 72% de toda la lechuga española, con destinos preferentes hacia Alemania, Reino Unido y Francia, por ese orden. En 2018, además, las exportaciones de frutas y hortalizas murcianas superaron los 2.500 millones de euros (el 20% del total nacional), con un incremento del 3% respecto a 2017.

Por eso, cuando se constata que las aguas del Trasvase no cubren la demanda, comienza la extracción abusiva de las aguas subterráneas. Fuentes del Consejo para la Defensa del Noroeste denuncian que la Confederación Hidrográfica del Segura viene autorizando concesiones de riego a grandes propietarios o empresarios con inscripciones de superficies y volúmenes muy superiores a lo que tradicionalmente se venía regando, mientras que la Administración y la Fiscalía parecen mirar hacia otro lado.

Esto está conduciendo a la pérdida de caudal de fuentes y manantiales. Los que siguen brotando hoy generosamente, como Las Tosquillas (Barranda, Caravaca de la Cruz) y la Fuente de Arriba (Benizar) corren serio peligro, denuncian, si continúan extendiéndose los regadíos ilegales en zonas de secano del Noroeste de la Región.

Ya es evidente que las Fuentes del Marqués, en Caravaca, han visto reducido su caudal de 300 a 150 litros/segundo, según un estudio de hace un par de años de Francisco López Bermúdez, catedrático emérito de Geografía Física de la UMU. Advertía, además, del peligro de la desaparición de un recurso hídrico que ha venido depositándose en el subsuelo desde el Pleistoceno, en el Cuaternario Superior, cuando los grandes periodos pluviales dejaban en la Región precipitaciones de hasta 800 mm/año.

El ingeniero, periodista y ambientalista Pedro Costa Morata, premio nacional de Medio Ambiente, lo tiene claro: «En esta comarca la larga mano del poder agrario incluye a empresarios relacionados con los regadíos degradantes del Mar Menor, que buscan su expansión por el Noroeste una vez enfrentados a las limitaciones de agua y la vigilancia judicial en el entorno de la famosa laguna salada», sentenciaba en un artículo reciente.

Los gobernantes de esta Región, los mismos que parecen atender, como en tantas otras actuaciones, más al interés particular de unos pocos aguatenientes que al general, vienen haciendo oídos sordos a estas voces expertas. Por eso cabe a la sociedad civil alzar la voz y movilizarse. Porque las fuentes y manantiales de nuestra Región nos están lanzando un serio aviso.

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