24 de agosto de 2019
24.08.2019
Al cabo de la playa

El curso que nos viene encima

24.08.2019 | 04:00
El curso que nos viene encima

Llegados a estas fechas es hora de mirar hacia delante. En estos últimos días de asueto seguro que hemos tenido la oportunidad de visualizar lo que se nos viene encima. Un nuevo curso escolar, laboral, profesional, familiar, personal y de asuntos varios. Ha llegado el momento de los propósitos para comenzar otra etapa, como si estuviéramos en puertas del nuevo año.

Que si dejar de fumar (los menos), que si perder peso, apuntarse a la piscina o al gimnasio, que si salir a andar todos los santos días o visitar más a los amigos, a los padres, a los hijos€ Meterle mano de verdad a ese libro que se nos resiste, dedicarle más tiempo a la cocina y menos a las comidas preparadas, salir a la calle para ir al cine o al teatro y engancharse menos con las series, cargar el móvil fuera de la habitación, desconectar del Facebook, del Twitter y del Instagram. En fin, intenciones que no falten. Otra cosa será lo que venga de verdad.

Este ha sido el verano, un año más, de los incendios. Ahí sigue el de la Amazonia y aún quedan rescoldos del de Gran Canaria. Hemos tenido el drama de la emigración y los refugiados, con una realidad que desborda a gobiernos e instituciones europeas y en la que cada uno ha jugado su papel con mejor o peor fortuna. El Open Arms se ha encargado de mantener el foco mediático en el Mediterráneo.

Aquí los seguidores de Matteo Salvini se han encargado de alimentar las falsedades, bañadas de xenofobia y racismo del bueno. Menos mal que hay gente como los Amigos de Ritsona que ponen el acento en el acompañamiento, la cercanía y la denuncia ante tanta hipocresía. Sus experiencias se han cruzado entre aperitivo y aperitivo, sesión de cine de verano y visita turística obligada allá donde hayamos estado.

No hablemos del coleo de la negociación para una investidura, que fue fallida en julio y que apunta a lo imprevisible en septiembre. Les creo al corriente de que, a mi juicio, si las comisiones negociadoras hubieran practicado algo más de promiscuidad en un apartamento o tienda de campaña familiar, como la ejercitan miles de familias en su veraneo, creo que otor gallo nos cantaría a estas alturas.

Pero, en fin, ya saben que aquí lo que se juega es el relato, esto es, quién se lleva el gato al agua de la opinión pública, aunque sea en una playa canina. El culebrón de Neymar y la mala pretemporada del Real Madrid ya quedan lejanas, pero recordaremos a Simone Biles con su inédito salto que desafió las leyes de la Física: un triple doble en el ejercicio de suelo, que consiste en un doble salto mortal hacia atrás y tres rotaciones. Si además indagamos en su historia de vida, los pelos sobre nuestra piel morena se ponen de punta varias veces.

Acabaremos estos días de agosto temblando ante lo que se nos viene encima. Cualquier comienzo de curso genera incertidumbres. La cuenta corriente se resiente de veras, porque las escuelas, colegios, universidades y todo lo que llevan consigo causan estragos.

Claro está que a unos más que a otros, porque hay quienes tienen una cuesta de curso permanente y temblar ante la precariedad es algo natural y está perfectamente interiorizada. De lo que se trata es de que los buenos propósitos aterricen en terreno abonado para encajar las expectativas no cumplidas, la incertidumbre, las respuestas inesperadas. La realidad, en definitiva. Porque en ella está lo verdaderamente importante: que tras estar al cabo de la playa llegará el momento, con fuerza, para estar al cabo de la calle.

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