23 de agosto de 2019
23.08.2019
La Opinión de Murcia
Pintando al fresco

Excesivo a todas luces

Ana Belén Castejón es una socialista de los pies a la cabeza, una mujer que ha puesto su militancia y su dedicación a la causa del Socialismo por encima de muchas cosas de su vida

23.08.2019 | 04:00
Excesivo a todas luces

Como es costumbre de la casa, el PSRM ha montado un número de esos que acaban perjudicándole durante años, a veces, durante más de veinte años, como aquel otro que perpetraron cuando una facción del propio partido atacó hasta su dimisión al entonces presidente de la Comunidad Autónoma, Carlos Collado, que les ha costado la pérdida de confianza de los murcianos desde entonces hasta las pasadas elecciones, en las que han ganado, pero sin la suficiente mayoría para gobernar.

Expulsar del partido a Ana Belén Castejón y los otros cinco concejales socialistas del ayuntamiento de Cartagena es una puñetera barbaridad que probablemente haga perder durante muchos años un tanto por ciento muy alto de confianza por parte de los cartageneros al Partido Socialista.

Nadie me tiene que decir que hay gente en ese partido y votantes del mismo a los que les ha sentado mal el pacto firmado con el PP y Ciudadanos, pero asimismo he de decir que hay muchos de esos votantes y militantes del PSOE en Cartagena, a los que la idea les ha parecido bien dadas las circunstancias.

Permitir que gobierne el Ayuntamiento, que represente a Cartagena, un energúmeno es algo muy difícil de aceptar para mucha gente sensata, y la propia Castejón y algunos de sus concejales saben muy bien lo que eso significa porque lo ha sentido en sus carnes: aguantar toda clase de groserías y ataques personales, ver cómo el nombre de Cartagena, unido al de ese alcalde, era objeto de mofa, befa y escarnio en las redes sociales, en los medios de comunicación, y hasta en nefastos programas de televisión nacional, fue realmente insoportable para alguien que ama a Cartagena.

Ana Belén Castejón es una socialista de los pies a la cabeza, una mujer que ha puesto su militancia y su dedicación a la causa del Socialismo por encima de muchas cosas de su vida. Sé que uno de sus referentes políticos es Enrique Escudero de Castro, primer alcalde democrático de Cartagena, un socialista hasta la médula que ya militaba cuando Franco estaba todavía vivo y coleando.

Si se repasa la historia de la ciudad de aquellos primeros 4 años, se podrá comprobar que Escudero pactó en algún momento con todos y cada uno de los grupos que se sentaban en el salón de plenos, eso sí, por temporadas con uno o con otro, a fin de poder ir sacando adelante los proyectos que la ciudad requería. El PSOE de Cartagena solo había conseguido una mayoría minoritaria y él supo buscar los acuerdos necesarios, repartiendo las concejalías y sus competencias según le venía bien. Nunca el PSRM le afeó sus pactos, sino que alabó su capacidad de diálogo y de llegar a acuerdos.

Bien es verdad que eran otros tiempos, pero, aun así, una expulsión del partido es lo peor que se le puede hacer a Castejón, la puñalada mayor que se le puede asestar, y viene de sus propios compañeros de partido. Espero que no estemos ante la venganza de un grupo contra otro dentro de la organización, de un proceso de ambición por conseguir lo que alguien se ha ganado a base de esfuerzos y dedicación. Eso sería lo mismo que ocurrió a nivel regional en el suceso que arriba les recordaba y que le ha costado al partido más de 20 años de sentarse en la oposición. Los mismos que podría costarles en Cartagena este tan excesivo castigo a sus compañeros.

Cuando el miércoles escuché a Diego Conesa decir en Los Urrutias esta frase: «El PSOE ahora mismo no tiene representación en el Ayuntamiento de Cartagena», me pareció una situación patética, algo fuera del contexto histórico de mi ciudad desde 1978. No digo yo que una sanción a esos concejales hubiera sido lo correcto, pero ¿El PSOE fuera del ayuntamiento mandado por el propio partido? Vamos, anda. Ni que hubieran matado a alguien.

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