15 de agosto de 2019
15.08.2019
El Mirador

¿Y de mi independencia, qué?

14.08.2019 | 22:26
¿Y de mi independencia, qué?

No hace mucho, se cumplió un año del sucedido de aquel tribunal alemán que negó la extradición (euro-orden) del molt honorable huído por perseguido Puigdemont, y de los seguidos reveses cosechados por el juez instructor Llarena desde Bélgica y Reino Unido. Y algunas meteduras de pata hubo, aunque nos cueste reconocerlo. Aquello sirvió para que el independentismo catalanoide lanzara una gigantesca campaña político-propagandística ante las instituciones europeas sobre su narcisista victimismo, y la abusona y antidemocrática España de los collons?

Ahora, instituciones y tribunales europeos comienzan a retornarles toda esa cacharrería y cohetería con acíbar en las puntas de las lanzas que se les han vuelto cañas envenenadas. Las mieles se les han tornado en hieles, y las fanfarrias en 'butifarrias'? A primeros de julio, por ejemplo, la Comisión Europea denegó la petición de Carles (Napoleón) Puigdemont de activar contra España las sanciones del Artículo 7 del Tratado de Lisboa. Lo del cuento chino aquel del «no respeto a las minorías». Bruselas les contesta que la Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República Catalana de 07/09/2017 es tan ilegal como la incoada contra Varsovia por gubernamentalizar la selección de jueces polacos? ¡¡Toma castaña pilonga!!

El huido Puigdemont había convocado en Estrasburgo una manifestasió de protesta, porque el Tribunal de Justicia de la UE le denegó, a él y a su compadre Toni Comín, la medida cautelar que les aseguraba su acceso a la condición de eurodiputados. El Tribunal dictaminó que la Cámara actuó correctamente al excluirlos, y que «el requisito incumplido de acatar la Constitución española ha de ser resuelto por las autoridades españolas». Más claro, agüita de mayo? 24 horas antes de esta manifestación convocada por él mismo, rehuyó acudir a su propia protesta, cuya ridícula y patética asistencia hubiera descuajeringado su «internalización del conflicto», como dicen los cobardes que se aflojan a última hora y dejan colgados a los tontos desprevenidos que acuden sin saberlo. Todo un fiasco, por no decir un asco..

El convocante no compareció, salvo a través de un vídeo para gritar que «esta no es nuestra Europa», y que «los buenos no tienen garantizados sus derechos». Su llorón ventajismo se muestra europeísta cuando logra un triunfo, y abiertamente antieuropeísta cuando cosecha un fracaso? Hay otras tres resoluciones del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo desestimadas y contrarias a los independentistas, y resulta curioso, extremadamente curioso, el campaneo que los medios hacen cuando resultan favorables a sus tesis, y el silencio omnímodo con que se cubren cuando éstas son contrarias a ellas.

La principal de esas, la del 28 de Mayo, de enorme trascendencia para lo del 'prosés', sentencia que «el Tribunal Constitucional Español tuvo razón al validar el 155 como legítimo en Toda su extensión», e incluso califica la medida de «necesaria»? También Estrasburgo ha denegado la petición de la ex presidenta del Parlament, Carme Forcadell, justificando la suspensión por parte de nuestro Constitucional de su Pleno Parlamentario del 09/10/17 en que se iba a activar la declaración de independencia, y lo justifica: «Se hace necesario en una sociedad democrática en aras de la seguridad pública, la defensa del orden y la protección de derechos y libertades de terceros, frente a los abusos cometidos por esa misma mayoría parlamentaria»?

La guinda de este sabroso pastel la pusieron los Tribunales europeos en lo de que «es obligatorio cumplir las sentencias de los Tribunales Constitucionales», y que «se pueden hacer campañas para cambiar las leyes, pero siempre que los medios utilizados sean legales». Ítem más: «Que las modificaciones propuestas sean compatibles con los principios democráticos establecidos». Y terminando su larga exposición con que «el Constitucional español honró una necesidad social apremiante: la garantía del propio orden constitucional»? Demoledora sentencia, dictada en francés, (se supone que el fugado en Waterloo lo entiende) de la que ni el huido, ni Torra, ni miembro de govern alguno, ni de ninguna plataforma ni partido soberanista, ni res de res de nadie ni ninguno, ha dicho una sola palabra ni hecho comentario alguno.

Si yo les doy la tabarra con esto, aquí esta semana, es porque creo que el resto de la sociedad española tenemos derecho a saber de las alegrías y las justicias que Europa nos depara –no solo de las tristezas y cabreos infligidos por el catalanufismo extremoso y sarnoso– y con lo que poder contestarles con la cabeza alta y el ánimo enhiesto y dispuesto. Que no todo es como nos lo cuentan, y se empeñan en que creamos lo que no es auténtica realidad. Que no sé yo porqué? Pero cuando ellos llevan una patochada al Tribunal de Estrasburgo, todos, incluidos nuestros propios medios, nos lo venden como lo del Cid, pero cuando Estrasburgo se lo devuelve con una pedorreta, todo el mundo lo calla?

Y no, no llevan razón. Ninguna? Ni en los modos ni en las formas. Y Europa se lo ha dicho por activa y por pasiva y por masiego. Que nones con la Ley en la mano, que no insistan, y que no vendan lo que no va a comprar nadie. Y esto hemos de saberlo todos los ciudadanos de este ninguneado y porculeado país. Todos somos Europa. Solo ellos quieren que Europa sea catalana? Pero eso no puede ser.

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