14 de agosto de 2019
14.08.2019
Agostorro

La monarquía

14.08.2019 | 04:00
La monarquía

Maribel está forrada. Para calcular su fortuna le pregunto: «¿Tienes diez millones de euros en cash?». Me mira como si estuviera perdido en el mundo: «Diez millones de euros es una mierda». Es propietaria de seis fincas en una provincia de Castilla-La Mancha, y vive, claro, en el barrio de Salamanca. Desayuna con Möet Chandon e invita a comer a sus amigos en restaurantes que presentan cuentas estratosféricas, donde deja propinas del diez por ciento del total.

No hace falta decir que es de derechas. Se le ilumina la cara si pronuncias ante ella los nombres de Francisco Franco, Blas Piñar o Santiago Abascal, y se crispa con gesto de gata enfurecida si citas a Podemos, a Pedro Sánchez o al papa Francisco. Tiene una teoría: «La gente ordinaria no debería veranear». El otro día vio en Tele5 un reportaje sobre homosexuales y se quedó alelada: «No sabía que existiera ese mundo».

Es alta y, aunque de edad veterana, espigada, y en su rostro sobresalen unos ojos azules que todavía son mortíferos. Su Paco, que perdió el sentío por ellos y del que ha enviudado hace un par de años, no le exigió algún tipo de acercamiento físico hasta la noche nupcial. Hace unos días coincidió en misa con otra señora que ella sabe que es de izquierdas, y comenta: «¿Para qué asistirá Fulana de Tal a misa si es sabido que al cielo solo vamos a ir los de toda la vida?».

Conocí a este angelito el pasado lunes en el estupendo restaurante Kuny, donde me invitaron mis amigos Juan y Mariló. Maribel es, a su vez, amiga de ellos, y se vino a los postres para apurar una copita de Möet. En esas se acercó a la mesa un señor al que Juan llama El Soltero, «el hombre más feliz de la urbanización, porque no tiene que dar explicaciones a nadie».

El Soltero se dirigió a Maribel con mucha elegancia: «Perdone, señora, pero no puedo evitar hacerle una pregunta: ¿He podido yo verla a usted en televisión junto al rey emérito don Juan Carlos I?». Maribel lo miró de arriba abajo, y con voz grave y gesto digno replicó: «Caballero, yo soy una señora que ha enviudado hace dos años». Cuando El Soltero se dio la media vuelta quisimos saber el sentido de esa respuesta, y Maribel lo aclaró: «A ver si se cree este señor que yo soy una de esas pelandruscas que van con Juan Carlos».

Así está la monarquía: antes, aparecer junto el rey era un timbre de honor; ahora, hasta los de 'la corte terrateniente' toman distancia. Y eso que para Maribel, «aquí solo hay un rey, que es Juan Carlos. ¿Qué es eso de emérito?». No le gusta que la relacionen con él, pero «rey solo hay uno». Estos monárquicos son de traca.

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