10 de agosto de 2019
10.08.2019
Agostorro

El cartel

10.08.2019 | 04:00
El cartel

El cartel que anuncia la Feria de Septiembre de Murcia está causando gran revuelo, mayoritariamente para ponerlo a parir. La contradicción de quienes muestran su irritación ante él es que un cartel se hace precisamente para no pasar desapercibido, y este lo logra gracias a ellos. Si no hay polémica con el cartel, ¿qué gracia tendría?

Ojalá volvieran aquellos tiempos (no sé qué tiempos, pero seguro que los hubo) en que toda creación cultural provocaba reacciones encendidas a favor o en contra. Hoy todo es aceptación mecánica y tedio. De éste, de vez en cuando nos despierta alguna ocurrencia estúpida de las que se denominan arte contemporáneo aun a sabiendas de que la esperada reacción airada las legitima. Es decir, la obra en sí misma no vale nada, pero adquiere importancia gracias al rechazo que provoca, que es lo pretendido.

El cartel de la Feria no está tan mal. Es gracioso y ocurrente, y tiene buena factura. El error es haber hecho varios modelos, como si sus creadores hubieran decidido no desaprovechar los borradores. Bastaba con el que muestra a Alfonso X en vaqueros y camiseta portando un caramelo de algodón. La proliferación del mismo chiste con otros motivos resta fuerza al principal. Pero es una moda. Hasta las revistas de estilo aparecen ahora en los quioscos presentándose con varias portadas, a elegir, como en la famosa sección de El Jueves: «Solo hay una portada, pero teníamos más».

Lo que yo veo raro del cartel es que no se sepa quién es su autor. Sorprende que dato tan importante no aparezca en ninguna reseña, de lo que deduzco que debe tratarse de una producción de agencia. Podría investigarlo, pero no voy a ponerme a trabajar en vacaciones. La ausencia de firma es una anomalía, pues convierte lo que debería ser una obra de arte en un producto publicitario. El alcalde, José Ballesta, tampoco ha estado fino al definir el cartel como «innovador y vanguardista». El entusiasmo de los alcaldes acaba por estropearlo todo. No sé qué será para Ballesta innovador y vanguardista, pero desde luego no lo es hacer collages con el Mackintosh. En realidad, la polémica sobre el cartel es agua bendita para el Ayuntamiento, pues lo que debería estar en discusión es el programa de fiestas, no la pancarta que las anuncia.

Pero está bien que nos detengamos en el cartel cuando los carteles ya no sirven para nada, son restos de comunicación caduca, como en las elecciones. Que haya polémica por este asunto es una señal de que el papel sigue vivo. Claro que para polémicas culturales, la del estreno de Hernani, y a eso, por desgracia, no vamos a llegar.

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