09 de agosto de 2019
09.08.2019
Agostorro

Almodóvar

09.08.2019 | 04:00
Almodóvar

Hace unos días, en una sobremesa, tuve la debilidad de confesar ante algunos de mis mejores amigos que me ha gustado la última película de Almodóvar. Me miraron raro, pero salí vivo de allí porque ninguno la había visto. Normal. Yo tampoco en su momento, pero la otra noche me atreví a darle al play cuando vi aparecer la carátula en el menú de una plataforma. Estábamos mi mujer y yo solos en casa, nadie podía vernos y no íbamos a ir por ahí contándolo. Total, solo serían diez minutos antes de hacer zaping. Pero resulta que a mí la película me gustó y en algún tramo hasta me emocionó.

Soy un inconsciente y un bocazas, y al segundo gintónic tras una agradable comida, lo solté: He visto la película de Almodóvar, y me ha gustado. Y también me ha gustado la interpretación de Antonio Banderas y la de Julieta Serrano, y hasta, por increíble que parezca, la de Penélope Cruz. Mis amigos suelen concederme, quizá solo cuando yo estoy presente, la cualidad del buen criterio para estas cosas, y como son muy disciplinados, todos han visto ya la película y han hecho correr la voz de lo mío. Deduzco esto porque tengo el whatsapp repleto de mensajes que van desde el a mí no me hagas esto nunca jamás hasta los que se preocupan por mi estado anímico: ¿Qué te pasa, Montiel? Si estás mal o tienes algún problema, llama, copón, que para eso estamos los amigos. Y están los que aprovechan mi confesión para ponerse ácidos: ¿Qué? ¿Ya te has hecho viejo y te has tirado al sofá a ver telenovelas?

Con todo, los peores son los que pretenden que yo vea lo que no vi: que se trata de un pajillerío sin fuste, que la cueva donde transcurrió su infancia le ha quedado muy fashion y muy pulcra, que es el típico relato del mariquitín dependiente de su mamá y de la amiga voluntariosa, sin más trascendencia, que para dramas sobre el primer amor, los achaques de la edad y la decadencia del sexo, ya estaba por ahí Woody Allen, que lo cuenta con más profundidad y gracia. Y que para hacer cine francés de la nouvelle vague ha llegado unas cuantas décadas tarde. También están los que creen que El Brujo habría dado mejor para reproducir a Almodóvar que Banderas, que a fin de cuentas es un actor alto y todavía guapo. Más que amigos míos lo parecen de Carlos Boyero.

Me siento como aquel estudiante del chiste que puso en el examen que el amoníaco huele bien, y cuando el profesor le afeó la respuesta, todavía insistió: Pues a mí me gusta. Lo siento muchachos: me ha gustado la última de Almodóvar. Tendréis que soportarlo si queréis seguir siendo amigos. Y si no, adiós para siempre.

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