05 de agosto de 2019
05.08.2019
Murcia D.F.

Cuánto nos cuesta la nueva Corporación

Unos 200.000 euros más al año se gastará el Ayuntamiento de Murcia en pagar su Gobierno de coalición con respecto al anterior ejecutivo
al haberse incorporado los ediles de Cs

05.08.2019 | 04:00
Cuánto nos cuesta la nueva Corporación

Murcia es una gran ciudad. No es que lo diga el alcalde José Ballesta cada vez que tiene ocasión o los concejales que representan a los ciudadanos en el ayuntamiento capitalino. Es grande porque así lo marca la legislación vigente en la norma que los populares hace bastantes años idearon para articular en torno a las poblaciones de más de 250.000 habitantes (200.000 habitantes en caso de capitales de provincia) toda una estructura de poder con la que resolver los problemas de los ciudadanos. Y como cualquier organigrama complejo que se precie tiene sus numerosos cargos a las espaldas del erario público. Es decir, que ese engranaje con más piezas y tecnócratas encarecen, sin duda, los presupuestos municipales.

No obstante, no hay que pensar mal de aquellos regidores, entre los que se encontraba Javier Arenas, un hombre fuerte en las filas populares que lo ha sido todo en el PP, y que vino a Murcia en 2003, en calidad de ministro de Administraciones Públicas, a vender las bondades de esta ley de Grandes Ciudades, que parece que el nuevo Gobierno de coalición (PP-Cs) quiere poner en marcha, aunque sea de manera incipiente. El objetivo lograr una gestión más eficiente y pragmática, encaminada a modernizar una administración local que, en muchas ocasiones, se muestra decimonónica. Esa es la filosofía de base y en la realidad permite a las corporaciones incluir en los gobiernos de esas 'grandes ciudades' a profesionales 'no electos' en las urnas.

A la espera de que el nuevo Ejecutivo municipal mueva ficha en ese sentido -Mario Gómez, el líder de los naranjas, primer teniente de alcalde y concejal de Fomento, tiene varias ideas al respecto-, lo que sí es un hecho es que este Gobierno de coalición PP-Cs le sale más caro al contribuyente. Unos 200.000 euros más saldrán de las arcas públicas para satisfacer los sueldos de los concejales que tienen las responsabilidades de las distintas áreas en las que se han repartido los servicios locales.

Es una cuenta sencilla al alcance de cualquiera. La masa salarial de la anterior etapa alcazaba los 755.000 euros, ya que eran doce las personas con responsabilidades de gobierno (casi todos en dedicación exclusiva). Mientras, la de ahora supera los 953.000 euros al haberse engordado el Gobierno con los concejales de Ciudadanos que le han dado la alcaldía al PP. En total, 15 ediles (de los que únicamente dos están en dedicación parcial) frente a 12 del pasado. Esa diferencia podría haber sido más cuantiosa si no se hubieran congelado las retribuciones de los participantes en el ejecutivo local.

Los que han salido ganando en el reparto de sueldos han sido los concejales de la oposición que se han adscrito al régimen de dedicación parcial, que pasan a cobrar 32.000 euros frente a los 18.000 de la anterior etapa, una subida que supone casi doblar la cantidad económica y que ha sido votada por toda la corporación al entender que había mucha diferencia de sueldos entre un edil de la oposición y uno del gobierno con dedicación parcial (el del gobierno seguirá cobrando 43.000 euros en ese régimen al ostentar una responsabilidad mayor que su compañero de la oposición).

Llama la atención que el grupo con más ediles en ese régimen de dedicación parcial en la oposición sea el de Podemos, cuyos dos ediles seguirán ejerciendo de abogados y cobrando lógicamente lo que les corresponde por su acta de concejal y el estatus asignada. Otro grupo que se ha visto bastante beneficiado por el reparto ha sido el de Vox, al que el mandatario municipal podría haber hecho un guiño por si a lo largo del mandato lo necesita para algo. ¿Por ejemplo en algunas juntas municipales en las que los populares precisarán del apoyo de otro partido para hacerse con el poder? A la vuelta de las vacaciones se verá. Por nadie pase.

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