05 de agosto de 2019
05.08.2019
El Agostorro

Aitana

Para homenajear al exilio hay otras referencias más estimables que Alberti, pero ningún nombre más bonito que Aitana

05.08.2019 | 04:00
Aitana

Aitana es nombre bonito para una mujer. Está a la altura de Lola, Carmen, Elena o Ana, salvo que a diferencia de éstos no remite a santas o Vírgenes, sino a una montaña. Y también al primer telediario local de la provincia de Alicante que veíamos en esta Región antes de que existiera Telemurcia, pero ese es otro cantar. Aitana es un nombre bonito, construido por cuatro vocales, tres de ellas repetidas, sostenidas por tan solo dos consonantes. Es dulce y profundo, suave. Si te llamas Aitana no puedes ser mala persona.

Pablo Iglesias dice que su nueva hija se llama Aitana en homenaje al exilio español de la Guerra Civil, y yo creo que sobreactúa. Sus dos hijos anteriores se llaman Leo y Manuel, que también son nombres bonitos, pero no se le ocurrió entonces elegirlos como homenaje a algo. Sucede que Aitana es como bautizaron Rafael Alberti y María Teresa León a su hija en memoria de la última visión de España, la montaña alicantina, cuando salieron en barco hacia el exilio. Pero si la vista hubiera sido la de Sierra Espuña o la del Macizo de Revolcadores dudo mucho que hubieran optado por cualquiera de esos nombres. Quiero decir que Aitana es un nombre bonito, y con eso basta. Luego, si hay que revestirlo de alguna épica, se hace. Pero queda poco convincente. Más impactante habría sido anunciar que pone a su hija el nombre de una montaña para alertar sobre los efectos del cambio climático.

Rafael Alberti simboliza el exilio, pero también simboliza otras cosas. En Las armas y las letras, el libro de Andrés Trapiello, no queda muy bien parado, y hay por ahí otros libros, menos difundidos, que insisten en que pudo saber de algo que se denominó 'chekas'. Tal vez se trate del peor poeta del 27, una especie de Lorca malo. Empezó al revés que éste, escribiendo un libro para poetas, Marinero en tierra, y pronto se pasó a la poesía ripiosa con el pretexto de ser 'poeta en la calle', para acabar rimando amor con dolor en sus últimos años. Hasta nuestro Ramón Gaya, otro superviviente del 27, mejor poeta que pintor, aunque de la poesía no se vive, dejó muy atrás a Alberti. Y quizá habría también que indagar en cómo pudo quedar oculta hasta hoy María Teresa León, una notable escritora, tras el brillo mediático y comunista de Alberti.

Para homenajear al exilio hay otras referencias más estimables que Alberti, pero ningún nombre más bonito que Aitana. Una niña que ha venido con prisas, las que no muestran sus padres para facilitar un Gobierno.

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