04 de agosto de 2019
04.08.2019
Agostorro

Vivo en libertad

"Desde hace meses, el presidente viene insistiendo en que el suyo será «el Gobierno de la libertad para el millón y medio de murcianos», y yo ya la siento"

04.08.2019 | 10:40
Vivo en libertad

Desde que el nuevo Gobierno regional tomó posesión se me ha metido en la cabeza la canción de Mónica Naranjo 'Vivo en libertad', y ahí sigue, como un disco rayado que repite el estribillo. Desde hace meses, el presidente viene insistiendo en que el suyo será «el Gobierno de la libertad para el millón y medio de murcianos», y yo ya la siento, porque la libertad es, sobre todo, una sensación. Promesa cumplida desde el primer instante del juramento, qué determinación.

Lo raro es que antes no sintiera la opresión, y más raro aún es que esa libertad que viene, que ya está aquí, haya esperado veinticuatro años para llegar. No sé en qué estarían pensando los del PP para tardar tanto tiempo en liberarnos. Si se tiene en cuenta que la dirección del Gobierno ha pasado de Miras a Miras, ¿quién era el Miras que no nos concedió la libertad durante los dos años de su anterior mandato? ¿Un hermano gemelo autoritario?

La sensación de vivir por fin en libertad me ha rejuvenecido, pues ha obrado el prodigio de trasladarme a los años de la Transición cuando llamábamos libertad a pasar de una dictadura a una democracia. Ahora sabemos que aquello fue un camelo, pues la verdadera libertad es la que nos trae ahora el Gobierno de Miras.

En los años de Felipe González, cuando los socialistas perdieron el complejo de autodenominarse socialdemócratas y muchos veían derretirse los muros ideológicos en cuanto a las políticas económicas, el italiano Norberto Bobbio publicó un libro para tranquilizar las conciencias. Venía a decir que la diferencia entre la izquierda y la derecha seguía existiendo, y podía resumirse en que para aquélla era prioritaria la igualdad, mientras para la última primaba la libertad. Quién nos iba a decir que tiempo después sería López Miras, que por entonces ni siquiera tocaba la flauta, quien vendría a aplicar la teoría de Bobbio.

Sin embargo, si uno mira a su alrededor no ve dónde está la falta de libertad y percibe con más claridad las desigualdades. Por si mi percepción es errónea he hecho una pequeña encuesta en mi entorno: ¿Crees que tienes suficiente libertad? Y la respuesta que se ha llevado la palma ha sido: Tendré más cuando termine de pagar la hipoteca. Pero el Gobierno no va a pagar a nadie su hipoteca, ni siquiera puede hacerlo con su propia deuda, así que se referirá a otro tipo de libertad.

Una libertad que, digo, ya la siento. Incluso físicamente a través de esta brisilla del mar y de la cañita fresca que me han puesto en mi chiringuito. Tal vez no sea cosa del Gobierno esta sensación de libertad, sino por el inicio de las vacaciones. Si así fuera, qué chasco.

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