04 de agosto de 2019
04.08.2019
Achopijo

Rocky

04.08.2019 | 10:31
Rocky

No pude ver Rocky en el cine. Esto me permitió verla el otro día por primera vez y sentí que tenía un tesorazo ahí agazapado. Me entraron ganas de no verla aún, y mantener esa virginidad pugilística viva. Pero la vimos. Pensé cambiar mi bío de Twitter: He visto Rocky por primera vez a los 42 años. Dice bastante de mí, sin decir nada, como buena bío. Muchas veces me encantaría no haber visto Regreso al futuro para verla por primera vez. Y así con muchas cosas. No haber escuchado nunca Bohemian Rhapsody, no haber leído todos los comics de Astérix y así hasta el infinito. No pude, porque mi querida Aurori (mi madre) no me dejó. Como tampoco pude ver Rambo. Ni en casa entraba Nocilla. Ahora sus nietos tienen Nocilla, aunque a Aurori no le gusta el Fortnite, y se lo respetamos todos. Las abuelas dejan más cuerda a sus nietos, algo bonito y normal, relacionado de alguna forma con las diferentes visiones de las cosas pasado el tiempo.

Estaría bien que inventaran algo que te borrara de la memoria cosas como películas o libros o discos pero con el compromiso de que los vas a ver para rehabilitar tu memoria€ «Alexa, bórrame Eyes wide shut que la voy a ver esta tarde». Ver, leer, escuchar cosas como nuevas pasados los años sería la mejor forma de reflexionar. Hay un vínculo extraño entre la adversidad y la inspiración, como dice Andrés en su última entrevista, y también lo hay entre la nostalgia y la reflexión.

Este es el verano de los haikus. Hacía tiempo que no veía en Twitter una revolución tuitera de esas que florece. Y no es un grupo de milenials, no. No me desagradan los haikus, pero si uno se atiborra, cansan. Como pasa con todo. Muchos evocan nostalgia veraniega y animan a reflexionar. Los veranos. Cada año son mejores en muchas cosas. Y eso que es el territorio mejor abonado para la nostalgia, lo que me hace corroborar que es algo positivo siempre. Recordar. A los niños les construyo recuerdos, jugando con las líneas del tiempo, pero dudo mucho que funcionen como a mí me gustaría. Escribir un diario, guardar un dibujo en un libro, una marca en la pared€ Y es que no podemos influir de una forma directa en los recuerdos y ahí está la maravilla de la nostalgia.

Aparece donde menos te lo esperas. Y con 42 años ves Rocky por primera vez una noche cualquiera de julio y te vienen recuerdos inverosímiles a la memoria, y te emocionas al ver a Stallone subir los escalones al ritmo Gonna fly now que había visto en porciones o en sketches de amigos y sonríes pensando en que, treinta años después de aquel cabreo morrocotudo, quieres a Aurori más que a nadie en el mundo. Vale.

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