17 de julio de 2019
17.07.2019
Estelas en el mar

Todo cambia

17.07.2019 | 04:00
Todo cambia

El engaño compulsivo y masivo a que está sometiendo el partido naranja a la sociedad española en los últimos meses está alcanzando grados de auténtica obscenidad política

Mientras que en la región Ciudadanos y Vox se preparan para el abrazo final de su 'juntamiento' político y anuncian sin rubor su pacto de la vergüenza para ese Gobierno de coalición, tan aberrante hace tan sólo un mes y tan normalizado aquí y ahora, PSOE y Podemos consuman su ruptura 'definitiva'.

Así entienden la política unos y otros, la derecha y la izquierda. La derecha que siempre anda agregando y la izquierda disgregando.
¿Quién lo iba a decir antes del 26M? Cuando el partido de Rivera juraba y perjuraba que nunca se sentaría a negociar con Vox, y Sánchez e Iglesias ilusionaban a sus electores con la repetición de una colaboración política que había funcionado bien, con logros tangibles, como el aumento del salario mínimo, entre otros, y la presentación de un presupuesto de marcado carácter social.

Todo cambia, dice Mercedes Sosa en su canción, cambia todo. De modo que ya casi no extraña (¿o sí debería extrañar?) que Isabel Franco diga diego donde antes dijo digo, y que PSOE y Podemos anden a la gresca.

Algún revuelo debería provocar, desde luego, que 'la Franco' falte a su palabra y termine casándose (utilizo su propia terminología) con aquel 'apestado' que no nombraba por higiene democrática. Claro que a poco que escarbemos, advertimos que la líder de Ciudadanos, nueva en esta plaza, ha desembarcado en la alta política ligera de méritos contrastados y sin equipaje alguno de gestión que la avale. Aunque esto no sería lo más grave si no hubiera demostrado en estos escasos meses que lleva en primera fila, desde aquellas primarias dudosas (fraudulentas, dicen algunos) que ganó, que además anda escasa de principios políticos y éticos.

Que 'mentira' y 'política' son dos términos que van demasiadas veces juntos es una obviedad ante la cual no nos vamos a rasgar las vestiduras a estas alturas. Ahora bien, el engaño compulsivo y masivo a que está sometiendo el partido naranja a la sociedad española en los últimos meses está alcanzando grados de auténtica obscenidad política. La desfachatez con que dicen una cosa y hacen otra, con que pretenden negar lo evidente, con que conculcan sus supuestos principios, o la bipolaridad con que actúan en sus relaciones con la ultraderecha, son dignos de estudio en lo que podríamos llamar el campo de la psiquiatría política.

En cualquier caso, helos ahí. Haciendo bueno el nuevo lema de que la derecha unida jamás será vencida. Que se vayan algunos, por lo tanto, atando los machos. Vencidas las primeras vergüenzas, roto el tabú, nada les impedirá, llegado el caso, trasladar estos pactos al Gobierno de España.

A decir verdad, se lo está poniendo fácil la izquierda. Acierta Errejón cuando dice que la desconfianza entre uno y otro es 'una autovía exprés' hacia la repetición de elecciones. Unos comicios inciertos e imprevisibles que podrían dar paso de las disputas actuales por formar Gobierno de coalición o cooperación a una pelea sin cuartel por atribuir al otro la culpabilidad de tener un Gobierno de PP con Cs y Vox de subalternos.

Todo cambia, sí. Menos en la Región, que pese a sumar PSOE y Ciudadanos, nadie nos va a librar, después de sufrir durante más de dos décadas un Gobierno de derechas, de seguir padeciendo otro de centro-ultraderecha.

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