13 de julio de 2019
13.07.2019
Espacio abierto

Que no gobierne la insolidaridad

12.07.2019 | 20:53

Ha pasado un mes y medio tras las últimas elecciones autonómicas y aún seguimos sin nuevo Gobierno. Y es que el panorama político que tenemos en la Región de Murcia no vislumbra una fácil gobernabilidad y promete una legislatura de incertidumbre.

A día de hoy vemos como las diferentes formaciones políticas están lanzando propuestas y celebrando reuniones para la formación de un Gobierno para los próximos cuatro años. Las negociaciones que se están llevando a cabo principalmente entre el Partido Popular, Ciudadanos y Vox tienen como objetivo, según dicen, dotar de estabilidad política a la Región a través de políticas liberales y regeneradoras.

Es muy preocupante la relevancia que se le está dando para la formación de ese nuevo Gobierno a los postulados que presenta Vox. El Partido Popular y Ciudadanos están contribuyendo a blanquear las propuestas populistas, xenófobas, homófobas, machistas e insolidarias que desde muchísimos colectivos sociales hemos venido alertando y denunciando tras conocer las declaraciones de los portavoces y las iniciativas políticas que están iniciando en las instituciones donde están presentes.

Hace unas semanas, la Coordinadora murciana de ONGD lanzó un comunicado expresando su preocupación por el olvido de la Política de Cooperación Internacional para el Desarrollo en el acuerdo programático entre PP y Ciudadanos para formar Gobierno. De las 72 medidas que se recogían en dicho acuerdo no había ni una sola referida a la solidaridad internacional con los pueblos empobrecidos del sur.

En su pacto programático tampoco apuestan por políticas de apoyo a los sectores más desfavorecidos, como es la lucha contra la pobreza y la desigualdad. En inmigración, las únicas propuestas pasan por el control de los flujos migratorios, el endurecimiento de la Ley de Extranjería y revisar la política de creación de centros para albergar a inmigrantes menores no acompañados.

¿Dónde queda el cambio climático, la crisis migratoria, la Ayuda Humanitaria, la lucha contra la desigualdad y la pobreza, la Agenda 2030, los objetivos de desarrollo sostenible?? No aparecen por ningún lado, han quedado en el olvido cuando el actual Gobierno en funciones y el pleno de la Asamblea Regional de Murcia aprobó el pasado marzo el primer plan director que, en palabras del consejero de Presidencia, «es expresión de la voluntad de dar un nuevo impulso a unas políticas que muestran la cara más solidaria y humana de la Región, así como la de mostrar el compromiso de los habitantes de la Región de Murcia con el desarrollo de otros territorios, y en especial con aquellos que guardan relación con la sociedad murciana».

Y aunque no es nada nuevo que en la Región de Murcia vengamos exigiendo desde la sociedad civil que se revierta la precaria situación de la política de Cooperación Internacional para el Desarrollo, nos encontramos con demasiada frecuencia con la inacción de un Gobierno regional que en los últimos veinte años ha mantenido a nuestra Comunidad Autónoma en la cola de las políticas públicas de solidaridad.

Si bien parecía que en los últimos años se iba avanzando en estas políticas, al parecer vamos a ver cómo, tras los acuerdos ocultos y revanchistas, llegan nuevos retrocesos. Prueba de ello es Andalucía, la primera comunidad donde gobiernan Partido Popular y Ciudadanos con apoyo de Vox. La extrema derecha propuso para la investidura (y ya se está viendo en la legislatura) la eliminación de la cooperación internacional para el desarrollo como política pública de la Junta de Andalucía. Una apuesta ideológica que pasa por suprimir de la acción autonómica cualquier actividad de colaboración internacional a favor de los derechos humanos, con especial rechazo a la población migrante.

Por ello queremos llamar a la responsabilidad de los partidos políticos, pues en la anterior legislatura se mostraron convencidos de que debemos ver las oportunidades que se brindan y las bondades que suponen las actuaciones en materia de cooperación internacional. Se debería ver como una oportunidad, como una inversión y no como un gasto, si se realiza adecuadamente, y consideramos los siguientes motivos, como dice la propia Ley 12/2007, que pretende erradicar la pobreza en todas sus manifestaciones y contribuir a promover un desarrollo humano integral en los países en vías de desarrollo, motivo más que suficiente. Además es una forma para devolver parte de los recursos de los que nos hemos aprovechado en el mal llamado primer mundo a estos países, que ahora mismo necesitan de estos recursos para poder continuar y para poder sobrevivir.

Ante esta situación cabe recordar a Partido Popular y a Ciudadanos los compromisos asumidos en las pasadas elecciones. Entre ellos, la apuesta y mejora de la Cooperación al Desarrollo. Y deben tener muy presentes que no se puede eliminar la política de Cooperación al Desarrollo y la solidaridad internacional bajo el mantra de que hay que priorizar el bienestar de la población murciana, algo para lo que, por cierto, tampoco proponen soluciones. Este discurso, además de falso, es populista y demagogo y únicamente persigue el enfrentamiento y el odio al diferente.

Nos tendrán frente a los partidos que ignoren la expresión de la solidaridad murciana demandada por la ciudadanía desde décadas atrás, que viene contando con el respaldo también a nivel particular de miles de personas de nuestra tierra que colaboran voluntaria y económicamente con las ONGD de la región. Como sociedad, no podemos permitirnos el lujo de la pasividad frente a quienes hablan de que son más importantes los derechos de unas personas que los de otras, frente a quienes quieren imponer discursos violentos, que criminalizan y excluyen. Lo mejor que tenemos los seres humanos es la solidaridad, la ayuda mutua, las relaciones entre iguales, nuestros derechos y nuestras obligaciones como personas que vivimos en sociedad.

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