25 de junio de 2019
25.06.2019
La Opinión de Murcia
Amor a presión

Unidas pueden

"En el lado izquierdo destaca ese Pedro Sánchez que se vendía en campaña como la gran esperanza apuesta de la izquierda europea y ahora se enfunda en un traje antiradiación para reunirse con Pablo Iglesias que no se vio ni en Chernóbil"

24.06.2019 | 19:42
Unidas pueden

Si te mete 5-0 en casa el eterno rival, dando espectáculo además mientras a los tuyos les sacan dos rojas, lo suyo es levantarse y aplaudir. Va ese aplauso: las tres derechas hispánicas han demostrado, tras las municipales y autonómicas del 26M, que unidas todo lo pueden. Y no lo tenían fácil. En la refriega por la hegemonía conservadora ha habido de todo, hasta puñaladas traperas. No todos los sectores estaban por la labor, claro: el retruécano ideológico que se le ha exigido a los votantes de Cs para justificar los pactos con los ultras de Vox ha dejado a más de uno con el culo torcío. Flotaba en el ambiente un fantasma, el que más miedo daba: el pacto de febrero de 2016 entre Sánchez y Rivera para desalojar a Rajoy, que de haberse reeditado ahora habría enviado a PP y Vox, abrazados, a una esquina marginal del espacio político.

Pero quiá. Se han sentado, han repartido juego, han seguido adelante incluso con las partes del guión que más vergüencica ajena daban (un Goya a ese Garicano afirmando ¡el miércoles pasado! que su partido ni ha pactado ni pactará nada con Vox) y se han apropiado, con una disciplina admirable, de todos los Ayuntamientos y Parlamentos autonómicos a su alcance. Cada uno ha vendido la moto que le ha tocado en el reparto, desde el retroceso en políticas de género hasta la privatización (dícese: libertad) de la educación pública, pasando por las regalías fiscales a las rentas altas o la retirada de Madrid Central, y palante. Y ya puede venir Macron a decir misa. El neoliberalismo es, ante todo, grasa. Que todo lo lubrica.

Frente a esto, en el lado izquierdo tenemos la mezquindad y abulia habituales. Destaca ese Pedro Sánchez que se vendía en campaña como la gran esperanza apuesta de la izquierda europea y ahora se enfunda en un traje antiradiación para reunirse con Pablo Iglesias que no se vio ni en Chernóbil. La alergia a ceder al menos un ministerio a Unidas Podemos (42 diputados, ojo) para asegurarse la investidura contrasta llamativamente con la alegría con que le regalaba a Rivera nada menos que la vicepresidencia en ese pacto de 2016 de que hablábamos más arriba, momento en que Cs tenía, recordemos, 40 dipus.

¿Y el sector a la izquierda del PSOE? Inventando partidos nuevos, escribiendo articulitos en medios digitales para enmierdar un poco más a la pandilla de al lado, echando balones fuera sobre la propia responsabilidad en el cataclismo de mayo? Teniendo razón, así en general, que es lo que importa, mientras los trifachitos nombran los Ejecutivos. Que es esa vulgaridad que hacen en público quienes se ponen de acuerdo (arcada) en cosas.

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