22 de junio de 2019
22.06.2019
La Opinión de Murcia
De un grano de arena

Cartagena

21.06.2019 | 23:35
Cartagena

Aún a riesgo de patinar en las teorías físicas de los sistemas complejos y dinámicos, y relacionado con la sabiduría ancestral china, el 'efecto mariposa' dice que si en un ámbito aparentemente caótico se introduce una perturbación espacio-temporal, se generará un gran efecto a corto y medio plazo.

En el Ayuntamiento de Cartagena se ha producido algo parecido a este fenómeno, fruto del pacto al que llegaron Noelia Arroyo, Ana Belén Castejón y Manuel Padín. Los tres juramentados para evitar un mandato que presumían caótico y bronco bajo la vara de José López, esta vez sin pacto de servilleta ni apoyos estables que sirvieran de catalizador de su carácter volcánico y frentista respecto de Murcia. PP, PSOE (se suponía) y Cs conseguían entenderse en un programa y una alternancia de cargos. Rivales irreconciliables en Génova, Ferraz y Alcalá, sellaban un acuerdo modélico junto al monumento a los Héroes de Cavite.

Eso sí, como de inmediato se percibió, a costa de que la señora Castejón se pusiera por montera los estatutos socialistas respecto de la transparencia en las negociaciones, el deber de información y la observancia de la jerarquía. Así como de la obligatoriedad inexcusable de someter el acuerdo a la vinculación de la militancia.

¿Para un buen fin como el conseguir una estabilidad y un gobierno de moderación en Cartagena? Sí, hasta por encima de egocentrismos, pero sin calibrar la onda expansiva de que su acto podía poner en peligro una investidura de Pedro Sánchez sin tener que aferrarse al flotador pinchado que le lancen los independentistas catalanes de Esquerra.

Dejar sin escarmiento a los concejales socialistas hubiera supuesto dar patente de corso a la secretaria general del PSOE en Navarra, María Chivite, que sigue amagando con presidir un Gobierno de coalición con Geroa Bai (la marca blanca del PNV) y el apoyo pasivo de Bildu. Todo para disgusto de Ferraz que le niega un acuerdo donde los simpatizantes de los violentos se hagan presentes por activa o por pasiva.

Esta última desobediencia, de haber quedado amparada por un mirar para otro lado en Cartagena, hundiría a su vez en el Congreso de los Diputados la estratégica abstención en la investidura de Sánchez de los dos diputados de "Navarra Suma", coalición de centro-derecha-regionalista, que también aspira a gobernar la Comunidad Foral. El aleteo del verso suelto de Castejón entre las filas socialistas, persiguiendo un objetivo legítimo para Cartagena, hubiera provocado el 'efecto mariposa'.

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