21 de junio de 2019
21.06.2019
La Opinión de Murcia
La balanza inmóvil

Un sin parar

20.06.2019 | 21:40
Un sin parar

Y no me refiero a ese chiste que circulaba tras la desacertada intervención del portero De Gea en el último Mundial, cuando le preguntaban qué tal lo había pasado y contestaba que muy bien, «ha sido un sin parar». Me refiero a esos sentimientos que produce una ruptura sentimental, cuando se trata de utilizar a los hijos/as en contra del anterior cónyuge o pareja. Eso sí que es una autentico sin parar, amen de un calvario para ambos progenitores. Y lo que es más lamentable, para el menor de edad proveniente de otrora amor entre ambos progenitores.

Me encuentro en prensa una noticia hace días que dice que le piden cárcel a un padre por haber abierto una carta dirigida a su hijo cuando tenía diez años de edad. Me extrañó tanto que traté de averiguar el meollo del asunto. Y, claro, quien lo pide es la acusación particular y no el fiscal. Concretamente, lo solicita la madre y la tía materna del hijo cuando los padres ya estaban divorciados. En la carta en cuestión, la tía daba consejos al menor para que declarara en contra de su padre, en un juicio por malos tratos, alegados por la madre. El juez tuvo en cuanta dicha carta para absolver al padre, por lo que se han cabreado la madre y su hermana. Y denunciaron al padre por la comisión de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, pidiendo contra el mismo dos años de cárcel y una multa, además de una indemnización de 2.160 euros para la tía y para el hijo (qué buen corazón tiene la tía que ha pensado ahora en su sobrino, y no antes).

El padre y el hijo se llaman igual y viven en la misma calle. Por error el cartero le dejó la carta al padre, que sin darse cuenta, dice él (no lo creo), la abrió y se encontró la sorpresa de la cariñosa cuñada que daba consejos a su querido sobrino para el juicio por malos tratos contra su padre, al que también le injuriaba e insultaba, al parecer, en la misma carta. El padre tiene la patria potestad compartida y la guardia y custodia del menor es de la madre, que, por cierto, en dos ocasiones ha pedido una orden de alejamiento de ella por parte del exmarido y dos veces le ha sido denegada por el juezo jueza de turno. A pesar de todo ello, las denunciantes insisten en que se le condene esta vez por esa revelación de secretos, a lo que tanto la defensa del padre como la propia Fiscalía, que se rige por el principio de legalidad exclusivamente, piden su absolución por entender que no estando privado de la patria potestad, está el padre en su derecho y en su obligación de proteger a su hijo abriendo su correspondencia, dada la edad de solo diez años con la que contaba el niño en ese momento.

Que Dios nos proteja contra el desamor, los comités de crisis y la parentela que hace piña contra el malísimo/a ex, pues como se empeñen perderán los juicios, pero la úlcera estomacal y con un poco de mala suerte la distimia y el estado de ansiedad lo consiguen.

Tengo que añadir que la sentencia de ese juico por delito de revelación y descubrimiento de secretos, de los artículos 197 a 201 del Código Penal, por la cartita de autos, aún no me consta, pero me atrevo a asegurar que no será condenatoria para este padre sevillano, que está viviendo 'un sin parar'. Quizás se plantee, si al final es absuelto, querellarse por denuncia falsa contra sus ex arientas por afinidad, pero también serían absueltas probablemente. Así que mejor cuidarse la úlcera y la ansiedad.

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