07 de junio de 2019
07.06.2019
La Opinión de Murcia
Verderías

Repugnante

"Comiéncese si acaso con la parte más moderada del informe del Defensor, prohibiendo la publicidad en franjas que alcancen horarios infantiles y la utilización como reclamo de la imagen de personas con notoriedad pública, y continúen todo lo que se pueda hasta la prohibición total"

06.06.2019 | 21:12
Repugnante

El juego, las apuestas, en salones que crecen como setas en nuestras ciudades, lugares horrorosos con colores chillones, fachadas de mármol y logotipos estandarizados que encandilan a los ludópatas. Salas de apuestas en el centro del pueblo y en los polígonos industriales, cerca o lejos de colegios, con puertas semicerradas y un goteo de pobres individuos, normalmente en solitario, entrando, saliendo y poniéndose a veces la gorra y las gafas de sol para pasar desapercibidos.

También omnipresente el juego on line, en anuncios machacones, surgiendo como mensajes en el facebook o el youtube, en vallas publicitarias, en las retrasmisiones radiofónicas y en las camisetas de nuestros héroes futbolísticos.

Es repugnante. Es vicio, bajos fondos, enfermedad y escoria, y en verdad me importa muy poco si sueno puritano.

Se oyen algunas voces que intentan poner coto a tamaña repugnancia. Se agradecen, y mucho, aunque a mí me parecen tímidas. Algunos políticos en campaña hablaron de alejar las salas de los colegios o aumentar el control de la entrada de menores. También algunas iniciativas parlamentarias del anterior periodo para una nueva ley del juego de la Región de Murcia abren un mínimo de opciones al control de esta pesadilla. Lo dicho, gracias, pero es muy poco. A la vista está el enorme protagonismo que tienen las salas de juego en la escena urbana. A la vista también las informaciones de psiquiatras y asociaciones de apoyo sobre el imparable aumento de ludópatas a edades cada vez más tempranas.

Lo mejor que he oído últimamente es la recomendación del Defensor del Pueblo, dirigida al Gobierno del Estado y los de las Comunidades, para la prohibición total de la publicidad relacionada con el juego y las apuestas en los medios de comunicación, radio, televisión e internet, salvo las que suponen tradiciones arraigadas, y hasta cierto punto más inocuas, como las loterías, las quinielas o la ONCE.

Entiendo yo que la institución del Defensor del Pueblo tiene expertos y juristas que hacen confiar que la propuesta es viable. La prohibición publicitaria del tabaco ya es una realidad. Entonces ¿a qué esperan para hacerlo con el juego? Comience si acaso con la parte más moderada del informe del Defensor, prohibiendo la publicidad en franjas que alcancen horarios infantiles y la utilización como reclamo de la imagen de personas con notoriedad pública, y continúen todo lo que se pueda hasta la prohibición total.

Ni con salones físicos de apuestas que ensucian con su sola presencia calles, plazas y bordes de carreteras, ni con el juego on line, una trampa que gracias a la accesibilidad y la privacidad que ofrece internet amplifica enormemente la población afectada y la peligrosidad global del negocio.

En Murcia ciudad, el estupendo boulevard peatonal en que se está convirtiendo el paseo de Alfonso X tiene a mitad de su recorrido, junto a un elegante museo, un horrorosamente hortera local de apuestas con ínfulas de elegancia. ¿Es que no hay una Ordenanza o algo?

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