18 de mayo de 2019
18.05.2019
Cartagena D. F.

Cuiden de Cartagena

18.05.2019 | 00:21
Cuiden de Cartagena

Han pasado cuatro años desde que Pilar Barreiro se vio obligada a agachar la cabeza y renunciar a ser la líder del PP en el ayuntamiento de Cartagena, para así tratar de facilitar un pacto de sus compañeros que les permitiera gobernar, pero ni con esas. Las ganas que le tenían al PP el resto de formaciones, tras veinte años relegados a una insignificante oposición, propiciaron un pacto en el que lo que más les unía era expulsar a los populares del Ejecutivo.

Decía que han pasado cuatro años, pero a juzgar por el transcurso del debate a cinco que emitió ayer la emisora local de Onda Cero Cartagena, no ha sido tiempo suficiente para borrar y olvidar las dos décadas de Gobierno en la ciudad de la que un día fue todopoderosa Barreiro. Ahora bien, ella no estaba en el debate y los palos que iban dirigidos contra su gestión y la de los populares de antaño derivaban contra la actual candidata del PP, Noelia Arroyo, que como ella misma dijo parecía que hubiera sido la que ha estado gobernando este último mandato. Y es que el debate radiofónico, mucho más ágil y ameno que el soporífero e incompleto que organizó Cartagena Avanza unos días antes, sirvió para evidenciar que la pugna por el voto está en la derecha.

De hecho, la actual alcaldesa, la socialista Ana Belén Castejón salió absolutamente indemne del programa. La regidora cumplió con su propósito de no entrar al juego de criticar al contrario y limitarse a exponer sus proyectos y deseos. De todo lo que habían dicho sobre ella y su gestión el resto de candidatos, apenas recibió pequeños reproches que, al menos para un servidor, pasaron prácticamente desapercibidos. Tampoco la candidata de Podemos, Pilar Marcos, entró en el enfrentamiento directo y únicamente expuso su postura sobre las cuestiones que preocupan a los cartageneros.

Pero sí hubo tensión, cruces de palabras, interrupciones e ironías cargadas entre Noelia Arroyo y los líderes de MC, José López, y de Ciudadanos, Manuel Padín. Los dos hombres arremetieron contra la periodista, aunque las críticas iban encaminadas más bien hacia la herencia recibida. La candidata popular buscaba el diálogo cruzado con ambos y los dos se lo concedieron y resaltaron que los males que padece el municipio son causa de la era Barreiro.

Quizá tenga razón y veinte años de mandato sean difíciles de borrar o corregir en tan solo uno. Pero cuatro años también son muchos días, con sus noches, y no es del todo razonable ignorar que la inestable coalición que ha regido nuestro Ayuntamiento no puede lavarse las manos del todo y secárselas en la toalla de un PP que lleva tiempo de mero espectador en el ámbito local. Porque alguna responsabilidad tendrán en la situación actual de nuestra ciudad quienes nos han gobernado en el mandato que concluye, para lo bueno y para lo malo.

Además, Arroyo no es Barreiro. Se asemejan en su capacidad de liderazgo y su determinación, pero la actual líder del PP es quizás más afable y cercana en el trato personal.

Además, Arroyo ha roto con el pasado. Es consciente de que cuelga con carteles de corrupción y prepotencia que han condenado a su partido al abismo electoral en las pasadas generales, pero ha renovado a todo el equipo sin que nadie, al menos públicamente, le rechiste. Ni siquiera se ha salvado Paco Espejo, quien después de cuatro años de sequía municipal y de bregar con exabruptos en los plenos, tal vez merecía algo más que un puesto 18 en la lista para las autonómicas, que, si se cumplen las previsiones que avanzan las encuestas, tendrá más que difícil traducirse en un sillón de diputado.

Lo que eché de menos en el debate fue que hablaran de posibles pactos, porque casi con total seguridad ese será el debate más interesante tras el 26M.

Parafraseo al conductor del programa en Onda Cero, Francisco Rivas, para sumarme a su petición a todos los candidatos: «Que pase lo que pase, gane quien gane estas elecciones, cuiden de Cartagena».

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