28 de abril de 2019
28.04.2019
La Opinión de Murcia
Pasado a limpio

La candidez electoral

Las crisis de ciclo largo son causa de traumáticas transiciones en las que los perdedores son siempre los mismos; la pobreza, pero sobre todo la desigualdad, lleva a la inestabilidad social y ésta es el caldo de cultivo del populismo y el fascismo

28.04.2019 | 04:00
La candidez electoral

La Etimología es una disciplina lingüística directamente emparentada con la Arqueología. Sí ésta nos da cuenta de las civilizaciones antiguas través de los restos físicos que dejaron, aquella nos lleva, a través de la evolución de la palabra, al significado primero, al concepto originario. Conociendo éste, sabremos también el sentido prístino y así alcanzaremos la idea auténtica, pues lo que hoy vemos es la sombra de aquella proyectada en la caverna del presente.

Así, utilizando la metáfora platónica, sabemos que candidato se llamó a quien viste la toga cándida, blanca brillante, pues ha sido tratada con cal para conseguir, no el color albo, sino la luz que brilla como la candela, que es candor en el pensamiento y en la pasión es candente. Si añadimos que ese tono simbolizaba la fidelidad y también la pureza, este viaje a la Antigua Roma nos iluminará la mente para entender que una democracia exige a quien pretende gobernar, pureza de sentimientos y lealtad al pueblo que jurará servir.

En algún momento muy anterior al presente, el candidato más puro fue visto como un bobo, pues los demás estaban tocados con otro brillo distinto, quizá el amarillento del oro. Pudo ser cuando un hijo descubrió que la inmensa fortuna de su padre había sido amasada en el comercio de los urinarios de los baños públicos. En aquellos tiempos, el amoniaco con que se preparaban los productos de limpieza e higiene no se obtenía industrialmente, sino que, diremos candorosamente, era manufacturado. El hijo preguntó al padre cómo podía traficar con un producto tan maloliente y el padre, mostrando unas monedas de oro, contestó: el dinero no huele. Tal vez por ese mismo tiempo, la candidez se transmutó al elector y así nos vemos, tratando de distinguir el brillo natural del oropel.

Hoy elegimos a nuestros representantes en la asamblea legislativa. Ya los aspirantes nos han dado muestras de su candidatura, pues algunos de ellos han mentido, falseado y engañado con el menor escrúpulo y el mayor cinismo. Pero no olvidaremos que los candidatos ejercen el derecho pasivo de sufragio, pues el protagonista es el pueblo, quien detenta y ejerce el derecho activo de elegir. Y si la virtud es candorosa, también ha de ser luminosa la perspicacia, pues el blanco es el color de la humanidad y la democracia ha de servirla.

El derecho es tuyo, lector, y no está exento de peligros, pues el error se pena con suplicio durante una tediosa legislatura. Mas piensa en algunas claves escritas en las señales de nuestro tiempo. Recuerda cómo acabó el terrorismo en nuestro país y no fue con su antagonista el crimen de Estado, ni con leyes ni fuerzas represivas, por más que pensemos en términos de guerra: sólo la conciencia vence al empecinamiento y sólo cuando el pueblo estuvo convencido de la inutilidad de la violencia, se puso término a ella. Mira los atentados de Sri Lanka y comprueba que el fanatismo no tiene fronteras de clase ni de condición, pues los culpables procedían de clases acomodadas y aún algunos tuvieron formación universitaria, lo que prueba la sentencia de Santos Discépolo en su visionario Cambalache: «los inmorales nos han igualao€ lo mismo un burro que un gran profesor».

El mundo occidental lleva algunas generaciones de ventaja, pues las guerras de religión sólo acabaron cuando se alcanzó la convicción de que a Dios no se alcanza con integrismo y fanatismo, sino con la comprensión, el perdón y, sobre todo, el amor al prójimo.

Otras claves son más cercanas: el totalitarismo es un síntoma de una patología social. Las crisis económicas de ciclo largo son causa de traumáticas transiciones en las que los perdedores son siempre los mismos; la pobreza, pero sobre todo la desigualdad, lleva inevitablemente a la inestabilidad social y ésta es el caldo de cultivo del populismo y el fascismo. En esas condiciones, la simplificación de las ideas, las recetas ocurrentes y la animadversión cerril, son síntomas peligrosos. Luego vienen las trincheras ideológicas y la discusión sustituye al debate, el improperio al diálogo y el insulto al respeto.

Una reciente entrevista al Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici (El País, 25 de abril) da otra clave: la lucha contra la desigualdad es prioritaria, ha llegado la hora de subir los salarios; reconoce errores, pero no los declara, mas se coligen de los peligros que quiere eludir: el auge de la extrema derecha pone en riesgo el futuro de la unidad europea. Los tecnócratas de la UE no debieron estudiar la Gran Depresión de los años 30 y la solución que vino con las políticas del New Deal; sólo cuando se protegió a las clases depauperadas empezó la recuperación económica y social. Pronto hemos olvidado en esta tierra los años oscuros del franquismo, posiblemente porque poco antes de su final vivió un espejismo económico, mientras que la Transición sufrió la dura crisis del petróleo de los setenta.

Olvidamos también que la desafección de muchos por los símbolos y enseñas de la patria proviene directamente de la imposición de la bandera, el himno, la lengua. Ahora, cuando vuelven a izarse en manos de facciones políticas de un determinado signo, no hay conciencia de que con ellos se alzan nuevas trincheras de barreras y prejuicios mentales. Los valores morales se resquebrajan cuando algunos se arrogan los suyos como dogma de fe.

Amable lector, para comprobar si tu verdad es correcta, hay una sencilla prueba del nueve: ponte en el lugar del contrario y comprueba la suya. El fanatismo es a la razón como el aceite y el agua, no soporta una sencilla prueba de cordura. Por ello, mira bien qué candidatos lucen la toga cándida, mas cuídate de los mirlos blancos; la lealtad y la pureza suelen estar en el alma más que en la toga. Mas no desesperes, vota, tuyo es el derecho y el futuro está en tu mano.

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