26 de abril de 2019
26.04.2019
Panel electoral

Claro que se puede, pijo

26.04.2019 | 04:00

Las elecciones de este domingo serán las terceras generales en poco más de tres años. En este escaso tiempo hemos visto tantos giros en el guion de nuestro panorama político, que conviene hacer memoria para que no nos tomen por tontos. Arrancamos este ciclo en 2015 con un pacto de gobierno entre PSOE y Ciudadanos tras el 20-D. Lo que tuvimos finalmente fue un gobierno del PP, con el beneplácito del PSOE. Ahora el PP se decanta por una alianza ultra con Ciudadanos y Vox. Un tremendo guirigay.

Sorprende que algunos partidos jueguen a todos los palos y estén en todas las combinaciones, una impostura que afecta de lleno a la credibilidad de nuestra democracia. ¿Qué puede esperar el votante progresista de un PSOE capaz de dejar gobernar al PP o vender el alma a Ciudadanos antes que gobernar con Podemos, como prefieren sus bases? ¿Qué confianza puede generar Ciudadanos, que ha cambiado en Andalucía al PSOE de los EREs por el Vox más radical? Si usted está pensando en votar a eso que llaman centro, ármese de valor: hoy por hoy es más seguro jugar a la ruleta rusa que apostar a la palabra de Rivera o Sánchez.

En estos tiempos inciertos la derecha se atrinchera en su vieja hoja de ruta, una cuesta abajo que nos lleva a los tiempos oscuros de maricastaña y de Fraga Iribarne. Como el pañuelo del mago que siempre oculta un truco, nos quitan la bandera de España para esconder el mayor retroceso político y social de los últimos cuarenta años: bajada del salario mínimo, dilapidación de los derechos de las mujeres y los homosexuales, cierre de medios de comunicación, prohibición de partidos políticos, negación de la diversidad de nuestros pueblos y gentes€ un auténtico disparate que en Europa hace saltar todas las alarmas.

Hay otra España mejor y más noble. La de García Lorca, la de Paco Rabal, la de Carmen Conde. La España que ha devuelto la alegría a tantas casas a final de mes, con la mayor subida del salario mínimo de la historia. La que ha logrado que las pensiones se recuperen después de años en los que nuestros mayores perdían poder adquisitivo y nuestro país esperanza de vida. La España que ha demostrado que puede gobernar Madrid, Barcelona, Cádiz o Zaragoza, mejorando la vida de las personas y reduciendo la deuda. La España feminista que no va a dar ni un paso atrás. La España de Unidas Podemos.

En apenas un año hemos conseguido muchos imposibles hablando al PSOE de tú a tú para que hiciera lo que pocas veces ha hecho en su historia : cumplir sus promesas. El Gobierno de Sánchez y su cásting de ministros se ha parecido más a un producto de teletienda que a un Ejecutivo serio: un remedio aparentemente milagroso, pero que no ofrece ninguna garantía. Solo la presión incansable de Unidas Podemos ha convertido en realidad la agenda del cambio social. Solo el voto a Unidas Podemos puede ofrecer la seguridad de que esta agenda prevalecerá sobre los intereses partidistas.

Llegamos a estas elecciones reforzadas. Se ha demostrado que las acusaciones con las que se nos asediaba no eran más que una asquerosa campaña de manipulación orquestada desde el Gobierno, un sector policial corrupto y unos medios sin ética ni credibilidad. Se ha demostrado que podemos traducir los votos en avances que mejoran la vida de una gran mayoría social. ¡Claro que se puede, pijo!

Lo que hemos conseguido, sin embargo, puede quedarse en nada si no logramos atajar el mayor problema que enfrenta nuestro país, la precariedad del empleo, el paro juvenil y unos salarios de miseria que condenan a millones de españoles a formar parte de esa nueva categoría social que avergüenza por el mero hecho de existir: los trabajadores pobres. La patronal y sus mayordomos, empezando por el candidato del PSOE Pedro Saura, ya han dicho que nanai. No habrá ningún cambio en la reforma laboral sin acuerdo con la patronal. O sea, que no habrá cambios€ si no le vencemos el pulso a los que nada quieren cambiar.

Yo no quiero una España que viva con el corazón en un puño cada vez que toca renovar un contrato. Yo quiero que mi hermano pueda volver a trabajar en nuestro país. Yo quiero acabar con la vergonzosa brecha de género, que hace que las españolas sufran doblemente la precariedad. El voto a Unidas Podemos es el voto útil, la única herramienta que puede poner de rodillas a los que no quieren perder sus privilegios. Porque podemos haber cometido muchos errores, pero nunca nos equivocamos de bando. Jugar a la ruleta rusa o votar con la seguridad de que vamos a seguir construyendo una España mejor y más justa. Esa es la elección.

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