25 de abril de 2019
25.04.2019
Así lo llevo

Nunca salté muy alto

Igual es porque estamos en primavera y el cielo se ha puesto nublado y yo triste. Será que los días sin ti son menos días y más noches...

25.04.2019 | 08:51
Nunca salté muy alto
Esta tarde, a las 19.30 horas, se presenta en la librería Casa del Libro, de Murcia, «Palabras bajo la almohada», de Santi Jiménez Serrano, editado por Mueve tu Lengua

Creo que la culpa es de la lluvia, de la regla, de mi alta sensibilidad, de la mala alimentación o de la falta de ejercicio.
Creo que la culpa es de este dolor de cabeza y de cuello, creo que quizá es porque soy bajita y siempre me costó llegar muy lejos.
Creo que es porque nunca me gustó competir y nunca quedé la primera en una carrera ni salté muy alto jugando al elástico ni muy rápido saltando a la comba.

Creo que es porque, de pequeña, llevé gafas y botas y corsé ortopédico. Tal vez es porque no tengo las piernas muy largas o porque me pesa mucho el culo y me canso enseguida.

No sé muy bien por qué será, pero hoy te echo más de menos que de costumbre y mira que es mi costumbre echarte mucho de menos.
Igual es porque estamos en primavera y el cielo se ha puesto nublado y yo triste. Será que los días sin ti son menos días y más noches. Será que cualquier espacio que tú no habitas se vuelve oscuro.

Será que no puedo descolgar el teléfono y llamarte simplemente ni puedo escribirte cartas ni echarlas en tu buzón con la esperanza de que tú las recojas.

Será que ya no puedo pasear contigo de tu mano por la ciudad ni apoyar las nuestras en la palanca de cambios mientras damos vueltas sin rumbo, mientras desafino canciones cursis a pleno pulmón o mientras te miro muerta de amor. Puede que sea porque ya no iremos juntos al Burger ni te aseguraré que el lunes empiezo mientras me como tus patatas y las mías.

A lo mejor es que ya no puedo interrumpirte con mis besos mientras comes ni avergonzarte con abrazos espontáneos en el centro comercial ni meterte mano con disimulo en público ni a solas en el sofá.

Igual es porque la vida no siempre es lo que uno espera y la muerte menos aún. Será que, a veces, esas cosas que siempre les pasan a los otros también nos pueden pasar a nosotros. Será que la muerte siempre se lleva a los mejores y esta vez te tocó a ti y, de rebote y en vida, a mí.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook