24 de abril de 2019
24.04.2019
Panel electoral

Acta pública

El Partido Popular trabaja para que todos los alumnos murcianos, quienes acuden a la educación pública, quienes lo hacen a la concertada y quienes optan por un centro privado, reciban una educación de calidad

24.04.2019 | 04:00

Dentro de unos días se celebran en nuestro país elecciones generales, y en apenas un mes, los murcianos seremos llamados a las elecciones al Parlamento Europeo y a los comicios autonómicos y municipales. En el plazo de unas pocas semanas se decide quién liderará durante los próximos años nuestro país, nuestra comunidad, nuestro municipio y qué voz nos representará en Europa. Hay mucho en juego, y lo que hay sobre la mesa son, básicamente, dos proyectos. Uno, representado por el Partido Popular, se basa en la libertad, en brindar los más amplios márgenes de libertad posible para las familias y los ciudadanos; el otro, el de la izquierda, constituye un proyecto dirigista, donde el Estado toma decisiones por nosotros.

El Partido Popular se compromete con la libertad individual en todos los ámbitos, también en el educativo. Cuando desde el Partido Popular de la Región de Murcia decimos que hemos convertido nuestra comunidad en un gran espacio de libertad, no nos referimos solo a lo económico, sino también a la educación. Somos liberales: no creemos que la Administración deba planificar la vida de los ciudadanos e imponerles un estilo de vida. Defendemos la capacidad de todos los individuos para tomar sus decisiones y ponerlas en práctica.

Nuestro rechazo a imponer ningún modelo de vida se refleja, en el ámbito educativo, en nuestro compromiso con la educación concertada. La inmensa mayoría de familias murcianas, un 70%, opta por escolarizar a sus hijos en la educación pública; un 30% se decanta por un centro concertado. El Partido Popular no pregunta por qué se toma una decisión u otra, no pretende disuadir a nadie de nada, no se arroga el derecho de imponer su criterio; el Partido Popular trabaja para que todos los alumnos murcianos, quienes acuden a la educación pública, quienes lo hacen a la concertada y quienes optan por un centro privado, reciban una educación de calidad. Desde el Gobierno de Fernando López Miras se ha dado un impulso a los conciertos educativos como instrumento para facilitar a las familias que ejerciten su derecho a la libre elección de centro.

Pero nuestra apuesta por la libertad no se refleja solo en la cuestión de los conciertos, sino también en un punto como la ampliación de las zonas escolares. No queremos que el domicilio determine el centro en que debe estudiar un alumno. Lo que debe determinar en qué centro se escolariza un alumno es la voluntad de sus padres. Las familias tienden, cada vez más, a buscar centros con programas específicos; hay familias que priorizan que su hijo se integre en el sistema de enseñanza en lenguas extranjeras, o que acceda a un horario integrado para compatibilizar el instituto con sus estudios en el conservatorio, o que curse el Bachillerato de Investigación.

En definitiva, disponemos de colegios e institutos con una muy variada oferta educativa y las familias tienen derecho a seleccionar cuál consideran más relevante en la formación de sus hijos. Ciertamente, las familias tienden a elegir el centro más cercano a su domicilio o su lugar de trabajo, aquel que les permita mayores facilidades de conciliación; la ampliación de las zonas escolares debe realizarse tomando en cuenta este factor. Pero, en todo caso, esta ampliación tiene un objetivo claro: maximizar la libertad de las familias en un asunto tan fundamental como el centro en el que su hijo va a desarrollar su carrera académica.

Otro aspecto de la defensa de la libertad en el ámbito educativo viene dado por la defensa de la materia de Religión. La nueva ley orgánica de educación que ha presentado el Gobierno de Pedro Sánchez elimina la Religión de las aulas. Pero no es ese el deseo de las familias. Más del 70% de alumnos optan por cursar la asignatura de Religión. Y lo hacen libremente, dado que existe una asignatura alternativa. En el Partido Popular siempre hemos estado dispuestos a llegar a un acuerdo sobre si la calificación de esta asignatura debe computar en el expediente del alumno; ahora bien, dado el número de alumnos que optan por ella, su supresión no parece más que otro ejemplo de la política de ordeno y mando, donde el gobernante impone su propia visión de las cosas a toda la sociedad.

Educación concertada, zonas escolares, asignatura de Religión: tres puntos que muestran que el Partido Popular es el partido de la libertad y de las familias. Tres puntos a los que se podrían añadir otros, como la amplia autonomía que brindamos a los centros educativos o la libertad a los municipios para que determinen la fecha de inicio y fin del curso escolar. Pueden parecer detalles dentro de un campo tan amplio como la educación, pero se trata de detalles que tienen gran impacto en la vida de los ciudadanos.

Esto es lo que se decide el próximo domingo y el 26 de mayo: más o menos libertad. Para las personas y para las familias. Esa es la auténtica cuestión. Si queremos más libertad, una fuerza política es nuestra única opción: el Partido Popular.

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