23 de abril de 2019
23.04.2019
La Opinión de Murcia
Amor a presión

Déjate de canseras

22.04.2019 | 22:17
Déjate de canseras

Si vais por las barracas del centro os encontraréis con más de un cargo público municipal vestido de huertano, ya en plena precampaña. Desde 1995, año en que llegaron al poder, la Huerta ha perdido un 20% de superficie agrícola...

Hola. Feliz Bando si lees desde la capi, que no he dicho nada. Bueno, y feliz día de Aragón, si estás allí de festivo. Y feliz día de Castilla y León, claro. Y si eres un libro, o te llamas Jordi, o Adalberto, date también por felicitao, por qué no. Tengo pa tós. Que no se diga.

Hoy no va a ser (me temo) un día de fiesta y ya. El país vota en cinco días y la campaña se te va a meter (ya se te está metiendo, si te fijas) en tu martes, laboral o no. Lo laboral, precisamente, es uno de los ejes más importantes de la campaña: las tres derechas parecen obsesionadas por identificarse con una España madrugadora / viva / trabajadora / despierta / llámalo equis, supongo que para pintar a los demás como una especie de antiEspaña de vagos y maleantes. Es uno de los casos (no el único) más claros de la disociación entre relato y contenido político, que es algo (la disociación entre etc.) que me gusta llamar postpolítica y que está alcanzando estos días unos niveles de infarto.

¿Y por qué postpolítica, por qué disociación? Pues porque por mucho que desde el trifachito se desgañiten discurso tras discurso hablando de defender al currante, ninguno de sus programas dice nada de (por ejemplo) bajar la cuota de autónomos aplicando progresividad fiscal (que pague más quien más gane, y viceversa), ni por supuesto derogar las últimas reformas laborales, cosa que solo aparece entre las propuestas de (fíjate) Unidas Podemos.

Otro tema importante del que se ha hablado mucho en esta campaña, ya que mencionábamos a aragoneses y castellanos, es el de la 'España vacía' (para empezar, hemos aprendido a dejar de llamarla así, porque de vacía nada, oiga). Sobre todo el PP, que se juega su hegemonía en esas provincias interiores de escaño barato, se ha deshecho en elogios nostálgicos hacia el mundo rural, sin que ese amor se traduzca en ningún momento en medidas concretas para garantizar, por ejemplo, los servicios públicos de las áreas menos pobladas, o para invertir desde las Administraciones en creación de empleo. Mucho te quiero perrico pero pan poquico, decía mi abuela, no sé las vuestras.

Postpolítica. Volvamos a Murcia, al Bando. Si vais por las barracas del centro os encontraréis con más de un cargo público municipal vestido de huertano, ya en plena precampaña. Desde 1995, año en que llegaron al poder, la Huerta ha perdido un 20% de superficie agrícola, la red de acequias (con su importante función defensiva frente a riadas, fíjate) se ha entubado y deteriorado hasta la agonía, y se han aprobado infames atentados cementistas como el PGOU de 2001 o la Autovía del Bancal, pero ahí los tienes, morcilla en ristre, diciendo -ico esto, -ica lo otro. Política del relato, o más bien del cuento de hadas. Del postureo, de la bandera que todo lo tapa, del tú difama que luego algo queda. Postpolítica para que nada cambie. Para que nos dé cansera, como decía Vicente Medina. «¿Pa qué quiés que vaya?». Vete peinando, Vicente, que el domingo nos jugamos el terraje frente a postureros y ultraderechistas. Déjate de canseras.

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