15 de abril de 2019
15.04.2019
Murcia D. F.

Las pedanías, decisivas

La oposición en el Ayuntamiento da por seguro que el aspirante Ballesta volverá a sufrir un revés importante en estos feudos, y más teniendo en cuenta la exigua cantidad de dinero que se ha enviado a las juntas municipales

15.04.2019 | 04:00
Las pedanías, decisivas

Las pedanías siempre se han portado bien con el PP. Sin embargo, en las últimas elecciones municipales, las del 2015, los populares se dejaron una sangría de votos en estos feudos y perdieron la mayoría absoluta en 40 pueblos, que se dice pronto. El que fuera alcalde de Murcia durante veinte años, Miguel Ángel Cámara, amplió el número de sufragios obtenidos en 2011 gracias al trabajo que había hecho su partido en el territorio más allá de la capital de la Región.

Tal fue el éxito del Gobierno local que prácticamente el PSOE, su máximo competidor, quedó reducido a la excepción manteniendo únicamente Javalí Viejo y Sucina, convirtiéndose estas dos localidades en una especie de Galia. Y en esto llegó José Ballesta y el nuevo PP y esa herencia camarista se fue al garete debido a varios factores.

El cansancio de los ciudadanos de pedanías por el ninguneo de las administraciones públicas en distintos temas, entre ellos el transporte público y la falta de inversiones, y la poca pericia demostrada por el equipo de gobierno actual para negociar con Ciudadanos el reparto de las juntas municipales, hizo que el PP en 2015 fuera cediendo espacios importantes a la oposición municipal, que anduvo más lista a la hora de conversar con los partidos contrarios a los populares.

Ahora, en estas elecciones (en ambas convocatorias, la del 28A y la del 26M) las pedanías serán decisivas para todos los partidos que aspiran a lograr, no ya la mayoría absoluta, algo que se ve cada vez más quimérico, sino una mayoría suficiente para poder conformar gobierno. Basta con apreciar que en esos territorios vive ya más gente que en el capital de la Región, en cuando a Murcia se refiere, para situar los pueblos en el centro de la campaña electoral.

La oposición en el Ayuntamiento da por seguro que el aspirante Ballesta volverá a sufrir un revés importante en estos feudos, y más teniendo en cuenta la exigua cantidad de dinero que se ha enviado a las juntas municipales pese a los acuerdos que hace dos años hicieron PP y PSOE para sacar adelante los presupuestos municipales. Está claro que el papel lo aguanta todo y que a la larga, el tiempo ha demostrado, que fue una estrategia cercana a la engañifa aunque en estos momentos la Administración local se dé prisa en intentar sacar esos proyectos adelante en una operación de espejismo.

El PSOE ya se ha puesto las pilas en los pueblos y está renovando como cabeza de cartel a todos aquellos presidentes de juntas que se han currado sus pueblos en estos cuatro años. Incluso, el de Sucina, José Mercader, que suele ser de los más díscolos y críticos con la gestión municipal y también con su propio partido será con toda probabilidad el cabeza de cartel en su localidad. Los socialistas apuestan por caballo ganador mientras que el PP y Ciudadanos aún no han movido ficha en ese sentido, un detalle que puede ser un lastre de cara a la movilización ciudadana, aunque Cs lleva tiempo trabajando de manera soterrada en ciertos pueblos que eran feudos populares precisamente con personas del partido hegemónico que han decidido pasarse a la formación naranja. Por nadie pase.

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