13 de abril de 2019
13.04.2019
Cartagena DF

Vacas flacas para Arroyo

13.04.2019 | 04:00
Vacas flacas para Arroyo

Lo del inicio oficial de la campaña electoral es un mero formalismo. La realidad es que nuestros políticos viven en campaña permanente. De hecho, aún queda un mes para que comience la de las municipales y hace semanas que vemos a los candidatos a la alcaldía en las vallas y mupis.

Un ligero análisis de estos carteles preelectorales en Cartagena refleja que en casi todos destaca la imagen del candidato, junto a un enorme eslogan, acompañado del nombre del designado con un tipo de letra más pequeño. Sólo hay una excepción, el de Noelia Arroyo. El nombre de la candidata del PP sobresale incluso por encima de su foto y tanto su lema como las siglas del partido quedan en segundo plano.

La designación de Arroyo es un acierto. Su excelente imagen, su locuacidad, su sencillez y cercanía, su gran capacidad de comunicación y saber adaptarse y encajar en cualquier momento y situación hacen de ella una candidata de garantías. Su mayor hándicap es el panorama político actual, donde su marca cotiza a la baja. Le ha tocado vivir las vacas flacas del PP. Ella lo sabe y, por eso la tinta de su nombre pesa mucho más que la de su partido.

Los populares le dieron un vuelco electoral al ayuntamiento de Cartagena en 1995. Pilar Barreiro duplicó los resultados de 1991 y logró 15 concejales, una mayoría absoluta que fue revalidando y aumentando durante veinte años, hasta las últimas municipales de 2015, que pusieron fin al rodillo hegemónico del PP. Fueron dos décadas en que la elaboración de las listas era relativamente sencilla. Casi todos tenían cabida y al que no entraba se le podía hacer hueco. Además, la exalcaldesa era 'la jefa' y sus arrolladoras mayorías eran un aval indiscutible.

Noelia Arroyo no es Pilar Barreiro. Quizá esté hasta mejor preparada que ella para ser alcaldesa, pero no se ha ganado, al menos aún, el poder de hacer listas sin interferencias de su partido. Ya cuenta con su primer fichaje estrella, Carlos Piñana, un acierto por el buen nombre de esta familia de flamencos. Pero dudo de que haya muchas más incorporaciones sorpresa, porque falta sitio. La dan como ganadora, pero puede ser una victoria amarga, con la que el PP pierda los dos dígitos en el número de concejales. Así lo auguran sondeos y gestos que son auténticas declaraciones de intenciones, como la dimisión de Joaquín Segado como presidente del Puerto para ir a la Asamblea, una decisión demoledora para sus compañeros.

Segado, que también es presidente local del PP, es clave para elaborar la lista al Ayuntamiento, en la que van a escasear puestos con premio. No me gustaría estar en la piel de Arroyo estos días, en los que soportará presiones y cosas peores para encajar lo inencajable. Me temo que, aunque deberían, no le van a dejar hacerla a su gusto y que, para eso, no le bastará con escribir su nombre con letras grandes en un cartel. Tendrá que hacerlo antes en las urnas, como hizo Barreiro.

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