10 de abril de 2019
10.04.2019
Dicen, cuentan, comentan

Toma, tu periódico

Esa frase de mi padre iba acompañada, además del suplemento infantil, de un chicle de menta y otro de fresa que sacaba de 'la bolsa de los fines de semana'. Todo era tan feliz, tan maravilloso...

10.04.2019 | 07:47
Toma, tu periódico

De siempre me gustó tener un periódico en la mano; nada fuera de lo normal, pues tampoco era una mujer de treinta años en un cuerpo de una niña de diez, pero me gustaba.

Recuerdo esos sábados y domingos en los que, como si de un ritual se tratara, al levantarnos, mi padre ya volvía de comprar la prensa. El placer indescriptible de desayunar en la mesa de un jardín, junto a tus padres, siendo la mayor de los hermanos, es digno de recordar. Me sentía responsable, mayor, acompañada y compartiendo algo de mayores con ellos. Si bien es cierto que no leía el periódico ni me interesaba ni entendía muchas de las cosas que en él se contaban, sí que me maravillaban sus hojas para niños, que en las ediciones dominicales de los diarios nacionales hacían las delicias de muchos de nosotros.

Mi padre me daba 'mi periódico' y yo era feliz. No faltaba ese «toma, tu periódico», acompañado de un chicle de menta y otro de fresa que sacaba de una bolsa. La bolsa de los fines de semana. Todo era tan feliz, tan maravilloso€ Un chicle, señores, un chicle. Qué poco, y cuánto suponía para unos niños que lo tenían todo.

Conforme cumplíamos años nos aficionábamos a otras modas como, por ejemplo, la de los cromos y los álbumes. Recuerdo con alegría inmensa y con una sonrisa de oreja a oreja el momento del periódico acompañado del reparto de sobres. Un sobre de cromos a cada uno, correspondiente al álbum que estuviéramos coleccionando: La Sirenita, La Bella y la Bestia, La Liga, Los Power Ranger€ Qué poco, y cuánta felicidad.

Y me vienen a la cabeza todos estos recuerdos ahora, cuando, pasados los 30, leo artículos que mencionan noticias de cuando yo era una niña. Me ha llamado la atención la historia de la publicación de unas fotos de Marta Chávarri, pareja de Alberto Cortina (quien se estaba separando de su mujer, una de las poderosas hermanas Koplowitz), sin ropa interior. Cuenta la información que se publicó tras un chantaje al empresario, quien se negó a pagar la cantidad que le pedían para que no se publicaran dichas imágenes. De trasfondo, una guerra por la fusión de dos bancos.

Hoy en día ves esa portada y esa foto y te entra la risa. Ese chantaje, en la era de las redes sociales, sería imposible. Esas fotos hubieran dado la vuelta al mundo con un solo clic y, lo mejor de todo, es que no llamarían la atención como lo hicieron en su día. Todo pasa, todo cambia. Lo que sí se mantiene son esas ansias de poder, esa corrupción, esa falsa amistad y esa falta de escrúpulos por conseguir todo. Yo prefiero pensar en mis domingos de prensa, familia, jardín y chuches.

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