08 de abril de 2019
08.04.2019
La Opinión de Murcia
Murcia D. F.

Paradojas

Los partidos 'ultra' de izquierda y de derecha han dejado boquiabiertos al personal con sus últimas decisiones: uno rentabiliza la lucha del sur y el otro se muestra feminista

08.04.2019 | 00:02
Paradojas

El tiempo de descuento para la campaña electoral ya ha dejado al descubierto las primeras paradojas de los partidos que se enfrentarán en las distintas convocatorias a las que están llamados los ciudadanos. Las ideologías más radicales, tanto de un lado como de otro, se llevan en esta ocasión la palma.

Analizando la campaña que ha emprendido Podemos en el ámbito municipal la cosa pintaba bien con el candidato Gino Ruiz que, por su altura física (no cabe por esa puerta, que diría mi abuela), ha dado lugar a un eslogan que demuestra que el cabeza de cartel ha querido hacer un guiño a su aspecto de 'gigante'. 'Un candidato de altura', reza el leitmotiv del cabeza de cartel de los podemitas, que son muy dados al marketing digital para sacar partido en redes sociales. Y en ello, Unidas Podemos se ha pasado de frenada en uno de los carteles confeccionados, en el que ha utilizado una foto de una masiva manifestación de la Plataforma Pro Soterramiento.

Podemos pidió ayer mismo perdón con rapidez, algo que le honra, pero ese error de bulto es una metedura de pata imperdonable para un partido y para IU, que han estado siempre al lado de los vecinos del sur sin cambiar de opinión, como sí han hecho otras formaciones políticas. La paradoja en ellos es mucho más dañina si se tiene en cuenta que el PP ha acusado a los podemitas de estar detrás del movimiento ciudadano que ha defendido la desaparición de la barrera del tren y ha impedido con sus movilizaciones la llegada en superficie del AVE. Qué necesidad había de dar material a los que como los populares creen que hay una comunión perfecta entre los morados y los vecinos del soterramiento que llevan treinta años de lucha. Y, desde luego, no había ninguna necesidad de cabrear, e incluso ofender, a los que aún hoy siguen manifestándose en las vías.

Paradójico también resulta Vox, que a estas alturas de la película ya ha hecho públicos los cabeza de cartel de las tres ciudadaes más importantes de la Región (Murcia, Cartagena y Lorca). Y, oh sorpresa, son tres mujeres las que liderarán la lista municipal con la que el partido de extrema derecha se presentará a las municipales. Increíble pero cierto que hayan elegido a tres féminas teniendo en cuenta que la formación no es nada feminista. Es más, es prácticamente una oda a una concepción patriarcal de la sociedad. Argumentan los que mandan en este partido que han elegido los mejores perfiles sin tener en cuenta si son mujeres u hombres. Casualidad entonces o quizá el deseo de establecer una diferencia con el resto de partidos que en el ámbito municipal llevan a varones de principales espadas.

Los populares tampoco van a la zaga de Unidas Podemos y de Vox en cuanto a paradojas se refiere. Dicen que hay que mirar al futuro y, sin embargo, parecen instalados en el pasado. Este fin de semana han tenido su momento de gloria con la visita de José María Aznar, el expresidente del Gobierno que va haciendo bolos para ver si puede parar la sangría de votos que está adelgazando, por un lado y otro, el partido que él refundó. En ese baño de masas en el que participaron también los candidatos Teodoro García Egea, Fernando López Miras y José Ballesta no faltaron las alusiones al expresidente Ramón Luis Valcárcel, que comandó esta comunidad durante veinte años y que lo sacan ahora en campaña para hacer el mismo trabajo que Aznar.

La paradoja casi llega al esperpento si se tiene en cuenta que los nuevos valores emergentes del PP reniegan del pasado de su partido cuando se refieren a legislaturas anteriores (en privado, claro está) y de los que fueron protagonistas en épocas pretéritas. Se acuerdan de ellos cuando los necesitan, ni más ni menos. La política es así de simple y también así de canalla. Por nadie pase.

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