27 de marzo de 2019
27.03.2019
Lo veo así

Los afiliados, a belén con los pastores

Ya se han hecho públicas las listas para las próximas elecciones, me atrevería a decir que con muy poca altura política y mucho espectáculo

26.03.2019 | 20:17
Los afiliados, a belén con los pastores

Nunca hubieron tantos responsables de partidos políticos, con tanto libre albedrío para confeccionar sus listas como ahora. Ni afiliados a esos partidos, tan 'a Belén con los pastores' como ahora, incapaces de imponerse a lo que, a todas luces, son cacicadas de sus secretarios generales o presidentes a la hora de confeccionar las listas electorales porque, en muchos casos, han sacado de las mismas a quienes ejercían una impecable labor sustituyéndoles por gentes que llegan a la política por los caprichos de los 'jefes'. Sus caprichos en muchas ocasiones, sus inseguridades en otras, han propiciado que las listas hayan sido confeccionadas sin tener en cuenta las razones internas de los partidos, imponiéndose en todos los casos las estrategias de los líderes de los mismos cuando no sus inseguridades, que les impulsa a obrar de manera un tanto caciquil para sentirse más fuertes en su debilidad. Al parecer, desconocen que cuando se tiene autoridad no es necesario hacer alarde de ella; se ejerce y basta.

Hace un tiempo, los partidos políticos buscaban la fortaleza de sus ideas con la selección de los militantes más capacitados. Ahora se impone el espectáculo de los personajes que se fichan para encabezar las listas o figurar en los primeras puestos, mientras los militantes brillan por su ausencia, y el compromiso con las siglas de los que se incorporan en muchos casos es inexistente porque, al final, lo que se busca es la fidelidad perruna de los que forman parte de las candidaturas.

Ya se han hecho públicas las listas para las próximas elecciones, tras haberse abierto la espita para desarrollar una guerra de fichajes que me hace pensar en un Parlamento y Senado del todo imposibles de predecir. Me atrevería a decir que con muy poca altura política y mucho espectáculo. Porque teniendo en cuenta que los primeros o primeras de esas listas se supone que son quienes han de llevar el peso de las actividades tanto en el Senado como en el Congreso, no me imagino a muchos de ellos y de ellas, fichados para dar esplendor a las listas, pergeñando discursos, tomando iniciativas parlamentarias o enterándose de los secretos de la política que, supongo, es algo más (debe ser mucho más) que el oropel, la popularidad o la amistad personal con los jefes de las formaciones políticas.

Los más variados empresarios, deportistas, militares, toreros, nos muestran un futuro panorama político muy difícil de predecir. Pablo Casado, Pedro Sánchez y Albert Rivera han elegido personalmente a quienes figurarán en los primeros puestos de sus distintas candidaturas. Y sabemos que es así porque, al parecer, no han tenido mucho interés en que no se notase que fue de esa manera. Unas listas a medida de ellos, y en algunos casos, poca preocupación por las indemostradas capacidades políticas de quienes llegan a la política creyendo que ésta consiste es sentarse en el Parlamento y salir en la tele.

Capitulo especial merece lo que ha hecho Ciudadanos con José Manuel Villegas, que forma parte del comité ejecutivo del partido desde 2007, siendo desde 2016 secretario general. O Miguel Gutiérrez, secretario general del grupo parlamentario de esa formación política, y Marta Rivera de la Cruz, que es secretaria de Relaciones Institucionales y responsable del Área de Cultura. Los tres han sido situados en puestos con riesgo de no salir elegidos, lo que sin lugar a dudas es digno de estudio.

Y tengo la sospecha de que Iglesias no ha entrado en esta subasta de nombres, porque bastante tiene con los incendios que se suceden en distintas partes del país en sus 'confluencias'. Imagino que ya no tendrá suficientes bomberos para apagarlas o posiblemente porque ya lleva mucho tiempo haciendo limpieza en Podemos. Quizás, como los tres anteriores, para poder sentirse seguro en la cima.

Pero esto es lo que hay. Mucho desconcierto y tristeza por el espectáculo.

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