22 de marzo de 2019
22.03.2019
La Opinión de Murcia
De un grano de arena

Todo para el ganador

22.03.2019 | 04:00
Todo para el ganador

En el año 1980, sí, no se hagan algunos de ustedes los despistados juveniles, el grupo sueco Abba lanzó dentro de su álbum Super Trouper la canción The winner takes it all.

«El ganador se lo lleva todo» era el comienzo del estribillo que continuaba diciendo que «el perdedor tiene que caer, es simple y claro, ¿por qué debería quejarse?».

Pues bien, no estaría de más que tanto Pedro Sánchez como Pablo Casado les cantaran a sus rivales internos, en ese inglés peninsular que dominan a las mil maravillas, la letrilla del grupo escandinavo.

Se han escuchado estos días críticas a las decisiones que tanto el dirigente socialista como el popular han tomado respecto de las candidaturas al Congreso y al Senado, procedentes de las órdenes penitentes de susanistas, sorayistas y marianistas, cuyos priores y superioras han quedado fuera o, en el mejor de los casos, apuntados como aspirantes a escaño al Parlamento Europeo.

Qué contradicción esta que mantienen tradicionalmente los mandatarios de los partidos de enviar al Senado y a Bruselas a quienes jubilan de la primera fila o a los colegas incómodos. Luego se dedican a ensalzar la importancia de la Cámara Alta en el engranaje legislativo de nuestra Democracia y no digamos ya de la institución parlamentaria europea cuando se les viene arriba el espíritu de los 28 cada 9 de mayo, Día de Europa por más señas.

Hacen bien Sánchez y Casado porque en la política, también en otras facetas de la vida (organizaciones, asociaciones o empresas) cuando alguien toma las riendas tras una elección limpia y justa frente a sus rivales debe asumir todas las consecuencias.

El líder se ha de rodear de su gente de confianza, de sus leales, y acometer el programa por el que se presentó y por el que tuvo la mayoría de los apoyos, aunque fuera por un voto de diferencia.

De él será el éxito, pero también a él habrá que achacarle el fracaso si ello sucede. Y será en ese momento cuando, lejos de intentar sostenerse, él también deberá apartarse y dejar a otros ocupar su puesto.

Las componendas insufladas de 'buenismo' de hacer hueco a los derrotados, de dejarlos dentro de la dirección con una presencia proporcional o de asumir parte de sus postulados lo que hace es restar fuerza al liderazgo. «El ganador se lo lleva todo». Abba dixit.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook