17 de marzo de 2019
17.03.2019

Cultura para los ODS, para ser

16.03.2019 | 19:22

Los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) son fruto del acuerdo alcanzado por los Estados Miembros de las Naciones Unidas. Se componen de la Declaración de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y estos, a su vez, de 169 metas, que alcanzadas, nos situarían en un planeta sostenible en el año 2030. Bonita idea, ¿verdad? Pues para llegar hasta ella hace falta toda la conciencia colectiva e individual. Y para que esto pueda suceder es necesario algo todavía más superior: la cultura. Algo que hace un tiempo hubiera sido considerado como un Objetivo más de desarrollo y hoy se ha convertido en el eje vertebrador de todos los objetivos, es decir, se considera que sólo desde ella se conectan proyectos de diversas temáticas: medioambientales, de erradicación del hambre, de justicia, de resolución de desigualdades, de producción y consumo responsable, en general, de todos los Objetivos que ha marcado la Organización de Naciones Unidas.

Y es desde ahí desde donde nos replanteamos aquello que sabe a cultura y que es cultura, y sobre todo, el papel de la institución cultural para la mejora de quienes somos. Porque hacer de la cultura el elemento central de las políticas de desarrollo no es algo inventado por azar, no, sino que se ha considerado, por fin, el medio de garantizar que el ser humano se centre en construirse y pueda realizarse como el ser inclusivo y equitativo que es. Estamos a tiempo, aún queda la esperanza de pensarnos bien y de mejorar aquello que parece golpear con fuerza. La cultura es todo lo que nos constituye y nos configura la identidad; nos ayuda a ser nosotros mismos mientras nos empuja a crear, porque todos venimos heridos por el hacer, por aquella extraña llamada que nos incita a superarnos cada día y a conectar con cuanto nos gusta o nos despierta. Son tiempos de escucharnos, hay mucho por hacer, y no es quien escribe la que únicamente insiste en esto, sino que la Organización de Naciones Unidas está llamando a quienes somos a replantear nuestras elecciones y comodidades, nuestras creencias del bienestar. Nos hace una llamada muy seria, y nos ofrece todo aquello que es cultura para enlazarnos, para hacernos pensar y para que seamos capaces de dibujar cuanto nos sueña.

¿Cómo podríamos seguir este camino que tan claramente se nos presenta? La institución cultural se convierte en protagonista principal de toda escena, en mediadora de ciudadanías que se buscan para co-crear conjuntamente realidades, impulsora de proyectos que resuelvan problemáticas comunes, detectora de necesidades ciudadanas, conectora de la humanidad. Será el tiempo quien nos marque cuánto somos capaces de hacernos responsables de solucionar aquello que nos afecta de modo tan intenso. La institución cultural, museos, bibliotecas, teatros, cines o cualquier espacio de creación, encarna desde ya una responsabilidad y un compromiso de trabajo por la consecución de los ODS, un compromiso con sentido social y político. Picasso decía que el arte consistía en eliminar lo innecesario ¿Seremos capaces de ser artistas por la ciudadanía?

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