10 de marzo de 2019
10.03.2019
En la silla de pensar

Somos mujeres y en mujeres nos convertimos

Es en la casa donde se educa en valores, donde se transmite cultura. Si nosotras, que estamos perfectamente formadas, adoptamos la tarea de educar en igualdad a nuestros hijos e hijas, cuando salgan a la calle, cuando vayan a la escuela, al instituto, repetirán lo que nosotras les hemos enseñado

09.03.2019 | 17:53

Las mujeres tenemos un privilegio que ellos no entienden y que a lo largo de la historia les ha dado mucho miedo. Las mujeres, cuando nos da la gana, creamos lo que llaman ahora lobby feminista, y controlamos el mundo.El movimiento feminista es uno de los mayores movimientos sociales de la Historia...

Las mujeres somos como somos, eso es una evidencia. Las mujeres hemos pensado desde siempre en femenino, no lo podemos evitar y por mucho que la otra mitad de la humanidad nos ha intentado hacer cambiar de parecer, no nos hemos dejado. Porque intentarlo... mira si lo intentan.

Hemos dado pasos de gigante en algunos temas y en otros andamos de puntillas, pero vamos siempre hacia adelante. En este mundo, en este primer mundo, nosotras tenemos que apostar por hacer entender que o cambiamos algunos paradigmas sociales o vamos a la hecatombe (bonita palabra).

La carga mental femenina, la brecha salarial, el techo de cristal, la violencia de género, la educación en igualdad, la paridad en la política y en los cargos de responsabilidad de las instituciones, el respeto por la salud de las mujeres? es una larga lista de tareas que se me antoja algo titánica pero que no por eso debemos dejar de intentarlo.

A las mujeres que tenemos la costumbre de decir lo que pensamos y trabajar en lo que creemos, se nos añade otra tarea y es la de crear redes, crear sororidad a nuestro alrededor y en eso creo que estamos haciéndolo bien.

Las manifestaciones, las huelgas, las actividades reivindicativas en la calle, en las empresas y en las instituciones no sirven de nada si en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestros barrios no predicamos con el ejemplo. Nuestros hijos e hijas son la clave del cambio y nosotras tenemos mucho que decir en eso. Desde siempre los hombres nos han dejado a nosotras la fácil tarea de educar, de cuidar y de la intendencia de nuestras familias. Vale, de acuerdo. Pues es en la casa donde se educa en valores, donde se transmite cultura. Si nosotras, que estamos perfectamente formadas, adoptamos la tarea de educar en igualdad a nuestros hijos e hijas, cuando salgan a la calle, cuando vayan a la escuela, al instituto, repetirán lo que nosotras les hemos enseñado.

No es baladí la tarea.

Las mujeres tenemos un privilegio que ellos no entienden y que a lo largo de la historia les ha dado mucho miedo. Las mujeres, cuando nos da la gana, creamos lo que llaman ahora lobby feminista, y controlamos el mundo.

Sin duda el movimiento feminista es uno de los mayores movimientos sociales de la Historia, sobre todo porque afecta a cualquier mujer, de cualquier parte del mundo, no importa el sistema político en el que viva o en las condiciones de desarrollo en las que se encuentre. El punto de partida será diferente pero el objetivo de igualdad será el mismo.

La historia del feminismo, como la historia del socialismo o del sistema capitalista tiene suficiente base teórica para estar presente por derecho en el currículo de nuestros estudiantes. Algunas mujeres políticas de este país están abogando por crear una asignatura sobre feminismo, que me parece bien, pero creo que resultaría más relevante y transversal revisar los libros de texto y los manuales de referencia de todas las asignaturas y aplicarles la perspectiva de género. Creo que es de justicia que se nombren y se saque de las notas al pie de página a las mujeres de nuestra Historia.

Es imprescindible que en el ámbito de la salud se incorpore el pensamiento feminista, no solo en lo referente a las enfermedades específicas de mujeres y en la maternidad, sino en las enfermedades comunes y en las de quienes tenemos a nuestro cargo. Si nosotras nos ponemos enfermas, eso no solo repercute en nuestro cuerpo, sino en todo lo que dejamos de hacer, o mejor, lo que no dejamos de hacer porque nadie lo hace por nosotras e impide o retrasa nuestra recuperación.

La bajas por maternidad y paternidad deben ser iguales e intransferibles, principalmente, para dar una lección de vida a los hombres sobre una realidad que ahora solo nos afecta a nosotras. Parir y criar no es una heroicidad, eso es fácil. Lo difícil viene después y es ahí donde ellos tienen que incorporarse. Volver tras una baja maternal no es volver de la toma de Jerusalén. Cuando nuestros bebés se ponen malos, seguro que muchas madres me entenderán cuando les digo que les arreamos una dosis de Dalsy y para la guardería, porque nos tenemos que ir a trabajar.

No somos heroínas, somos mujeres y en mujeres nos convertimos cuando tomamos conciencia de nuestra condición, se pongan como se pongan los que no quieren que tengamos una opinión sobre nuestra vida.

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