10 de marzo de 2019
10.03.2019
La Opinión de Murcia
Palabras

Feminismo: la lucha continua

09.03.2019 | 17:53
Feminismo: la lucha continua

Muy cercanas a Victoria Kent o a Clara Campoamor, y en los movimientos de mujeres que procedían del sufragismo norteamericano y británico, o de la filosofía política de la Universidad Popular de Politzer, y las lecturas de Marta Harnecker, así como de profundos intelectuales franceses, como Sartre o Simone de Beauvoir, que en su El segundo sexo pone de manifiesto que la mujer es una construcción social, no natural. Y también, y en ese sentido, las vanguardias republicanas españolas, tanto las de formación educativa (Institución Libre de la Enseñanza, con Giner de los Ríos a la cabeza) como las élites culturales con un avance intelectual y de estudios superiores en España que, aunque poco a poco, culmina definitivamente sobre todo a partir de la muerte del dictador creciendo lenta pero fuertemente en continuidad y fortaleza.

La lucha se hace cada vez más en favor de la igualdad y las mujeres españolas cercanas de partidos marxistas se movilizaban también hacia movimientos democráticos de mujeres. En este sentido, las mujeres del PC crearon en los años sesenta y principios de los setenta el Movimiento Democrático de Mujeres.

En Murcia esta organización utilizaba los domingos o días de fiesta para viajar a pueblos de la región con la finalidad de tener reuniones de grupos pequeños (iban cuatro o cinco y esperaban en casas otras cuatro o cinco mujeres también); así se crean debates sobre la necesidad de igualdad y de educación en la sociedad, entre mujeres tanto de pueblos pequeños como áreas rurales y, casi siempre, mal pagadas, creándose una brecha salarial que todavía no ha terminado.

Hoy el feminismo ha dejado de ser tan solo un movimiento social para ser, y capacidad tiene, un movimiento de transformación política.

En estos momentos se pone en marcha el verdadero significado de la obra de Beauvoair, cual es que la rebelión merece la pena porque las cosas pueden cambiar y no se debe admitir como inevitable lo que no lo es.

Y que la lucha por la libertad debe continuar. El resultado de las manifestaciones: España es ya referente mundial de la protesta del 8M.

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