09 de marzo de 2019
09.03.2019
La Opinión de Murcia
Cartagena D. F.

Mujeres más exclusivas

El patrimonio humano femenino en Cartagena está al alza y podemos presumir de ello, de ser una tierra donde las mujeres son protagonistas de nuestro día a día

08.03.2019 | 21:27
Mujeres más exclusivas

Abordar la igualdad entre las mujeres y los hombres se ha convertido en una cuestión más peliaguda de lo que debiera cuando llevamos casi dos décadas cumplidas del siglo XXI. Debería ser un asunto más que superado, pero a la vista está que nos queda mucho por andar, a ellas y a nosotros, para que se les deje de dedicar un solo día del calendario y sean tan protagonistas o más que los varones el resto del año. Esto último lo están consiguiendo, aunque probablemente a un ritmo menor del recomendable. Ahora bien, es innegable que cada vez hay más jefas, más mujeres con galones, más féminas en puestos de responsabilidad de instituciones y empresas, que han confiado en su valía como profesionales, no como mujeres.

«Defiendo que haya mujeres en los consejos de Administración, pero no por una cuestión de paridad, sino por su valía», decía en una entrevista, publicada en este periódico en marzo de hace dos años, la presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias de Cartagena (AMEP), Nuria Castillo. Coincido plenamente con esta visión, que Nuria lleva a la práctica en su colectivo, donde anima a sus compañeras a demostrar sin tapujos ni autolimitaciones que cada una de ellas son tan capaces y están tan o más preparadas que cualquiera para asumir responsabilidades o para crear y liderar su propio proyecto. Me consta el empeño, el esfuerzo y el trabajo que desarrollan las integrantes de AMEP para concienciar a la sociedad de que las cuatro paredes de una casa son un límite superado para la mujer de hoy, que tampoco reniega de la importancia de crear un hogar y, cuando se da el caso, en tirar de una familia, como hacen muchas Nurias.

Desconozco si la presidenta de las empresarias cartageneras acudió a la manifestación de ayer en la ciudad, pero no le hace falta para demostrar que ella despliega la pancarta de la lucha por la igualdad real todos los días. Y estoy convencido de que con mujeres como ella, ese objetivo se alcanzará más pronto que tarde.

Y como todo esfuerzo tiene su recompensa, a ella le ha llegado en forma de premio, al ser una de las distinguidas con el galardón del Día de la Mujer que otorga la consejería de Familia e Igualdad. ¡Enhorabuena, es más que merecido!

Precisamente, Nuria Castillo fue a una de las mujeres exclusivas que cité en este mismo rincón del periódico hace dos años. Ya entonces, destacaba su labor en nuestra ciudad. Ahora, se la reconocen en toda la Región. Las otras dos protagonistas de la columna que escribí hace dos años eran Ana Belén Castejón y Noelia Arroyo.

La primera es nuestra actual alcaldesa, aunque entonces era la número dos del Ayuntamiento, a la sombra de Pepe López. Ahora, tras casi dos años de mandato, se muestra firme y decidida, con más capacidad de liderazgo y con el suficiente poder para elaborar una lista para las próximas municipales, desvelada ayer, rodeada de quienes han sido más leales y sin aquellos compañeros de los que se dice que le han hecho su gestión aún más difícil de lo que ya lo tenía, al gobernar una ciudad como Cartagena con sólo seis superconcejales. Seguro que esta escasez le ha ocasionado muchos problemas, le ha generado grandes carencias y ha conllevado errores más o menos graves. Lo que nadie le puede negar es que le ha echado arrestos. Sus opciones para continuar como alcaldesa a partir del próximo 26 de mayo parecen incrementarse si se cumplen las expectativas que las encuestas le otorgan al PSOE de Sánchez y nuestra regidora se beneficia de ellas.

Por último, son muchas, por no decir todas, las porras que sitúan a la candidata del PP, Noelia Arroyo, como la más votada en las urnas de las municipales, pero, como le ocurrió a su antecesora en el puesto y exalcaldesa, Pilar Barreiro, en las anteriores votaciones, puede que ganar no le garantice la victoria.

Quinielas, porras y especulaciones aparte, lo que sí es una realidad es que el patrimonio humano femenino en Cartagena está al alza y podemos presumir de ello, de ser una tierra donde las mujeres son protagonistas de nuestro día a día y toman decisiones de gran importancia para nuestro futuro en el ámbito empresarial y político.

Lo que seguro que no agrada a estas tres mujeres excepcionales de nuestra Cartagena es que la lucha por la igualdad sufra el mismo sino que todos los temas que generan debate. Por un lado, nuestros políticos se muestran incapaces de acercar posturas y utilizan sus argumentos como armas arrojadizas en batallas absurdas en las que todos perdemos. Por otro, los españoles tenemos la especial habilidad de transformar cualquier disyuntiva, por dramática que sea, en un chiste con más o menos gusto y más o menos gracia. Porque no me digan que ayer no les llegaron un sinfín de memes machistas relacionados con el 8-M.

Lo que más me chirría en esto de la igualdad es el empeño de algunas en señalar a la maternidad como una carga, como un obstáculo en su camino, como algo que trunca su desarrollo personal y profesional. Desde mi punto de vista, ser madre es un regalo, un privilegio y un motivo de orgullo. Otra cosa es que quede mucho por hacer para que tener un hijo no sea una desventaja para una mujer en su empresa y seamos unos ineptos en conciliación de la vida laboral y familiar en nuestro país. Al igual que debemos respetar la decisión de la madre o del padre que opten entregarse a la educación de sus pequeños sin señalar ni al uno ni al otro.

Siempre he pensado que la igualdad entre el hombre y la mujer llegará cuando no sea necesario hablar de ella ni dedicar una portada a trece compañeras periodistas con cargos de responsabilidad, como hizo ayer LA OPINIÓN, en otro gesto con el que su dirección vuelve a demostrar su especial sensibilidad con las cuestiones sociales.

Que todos seamos iguales depende de la utopía de que todos queramos ser iguales. Lo que podemos hacer es esforzarnos por ser menos egoístas, menos egocéntricos, menos injustos, más generosos, más valientes, más sacrificados, más cariñosos, más alegres, más detallistas, más sensibles, más cercanos y más humanos. Y en todo eso ellas nos llevan muchísima ventaja. Felicidades a todas por ser mujeres. Espero que algún día consigamos estar a vuestra altura.

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