28 de febrero de 2019
28.02.2019
La Opinión de Murcia
Así lo llevo

Palabras bajo la almohada

28.02.2019 | 04:00
Palabras bajo la almohada

El viernes estará por fin en las calles. Esas palabras que nacen bajo mi almohada, que revolotean antes de dormirme, durante el sueño o incluso al despertar estarán viajando lejos de mí, serán de otro, serán de cualquiera.

He escrito cada página de este libro como si desgranara pétalos, como si me arrancara hojas del corazón y el suelo, el suelo ha quedado perdido de amor, de sueños, de ilusión, de ti y de mí.

Suelo bromear diciendo que escribo porque no puedo pagarme un psicólogo y, bueno, no es solo por eso.
En realidad, escribo porque no puedo evitarlo, porque casi no sé hacer otra cosa, porque necesito decir lo que siento, lo que amo y lo que detesto Y compartirlo contigo.

Escribo con palabras de carne y hueso. Por eso, a veces, no quiero escribir, para no saber qué estoy sintiendo, qué quiero, qué pienso, qué deseo, qué no llegaré a ser jamás, a qué no me atreveré nunca.

Otras veces, escribo precisamente para eso: para ordenarme por dentro, para conocerme y reconocerme, para escarbar dentro de mí, en una especie de catarsis sanadora y sangrante, ante ese confesor y confidente prudente que es el papel.

En otras ocasiones, escribo porque es lo único que puedo hacer. Lo hago, a veces, para poder guardar silencio fuera de la página escrita, para gritar lo que me duele, lo que temo, para señalar lo mejorable, para dar voz a quien no la tiene y visibilidad a lo que no queremos ni mirar; para tocar tu corazón, tu conciencia, tu piel... mi corazón, mi cabeza, mi piel.

Escribo, algunas veces, porque no encuentro otra forma de rozarte, porque te echo de menos, porque no puedo besarte o abrazarte.

Escribo por aquellos que me duelen: los que sufren, los que son tratados injustamente, los apestados, los silenciados, los débiles, los niños que no pueden ser niños, las mujeres a las que no les permiten ser personas libres, auténticas, vivir la vida que desean, los amantes que viven separados o aquellos que viven a galaxias de distancia bajo el mismo techo.

Escribo al amor, al desamor, al sexo.

Escribo buscando la calma, huyendo de la tormenta, enfrentándola o atacándola.

Escribo lo que no me cabe en el pecho.

Escribo con la ilusión de dejar todo mejor que lo encuentro.

Y sí, soy todos los hombres, todas las mujeres, todos las niñas y niños de mis textos y no, no soy ninguno de ellos.

Escribo como vine al mundo: desnuda, pequeña, llorando y riendo cuando me nace.

Escribo sin filtros y sin imposturas.

Escribo como vivo: desde el corazón y la insensatez.

Escribo como sueño: con pasión y sin miedo.

Y con cada palabra que escribo, me quito una prenda; con cada palabra escrita me desangro.

Escribo porque a ti no puedo curarte, pero quizá puedo aliviar un ratito tu pena o darte una excusa para llorarla.

Debo confesar además, que cuando alguien se ve reflejado en mis letras, cuando alguien me dice que parece que he escrito por y para él, cuando alguien se emociona con mis palabras, no me queda otra que estar agradecida y siento entonces, que merece la pena escribir y sé entonces, que el regalo me lo hace quien me lee, a mí. Gracias. Y debo reconocer finalmente, que muchas veces he escrito más por ti que por mí, gracias a tu aliento y por eso a ti, a ti que sabes quién eres, te he dedicado cada carácter, cada silencio de este libro.

***

Quiero agradecer a la editorial MueveTuLengua haber creado un objeto tan bonito y cuidado y a la ilustradora, Paula Alconada, haberse metido de manera tan bella en mi mente.

Podéis encontrar Palabras bajo la almohada de Santi Jiménez Serrano en numerosas librerías, en la web de MueveTuLengua, en Fnac, en El Corte Inglés,en La Casa del Libro y en múltiples enlaces en la red, a partir de mañana viernes 1 de marzo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Lo último Lo más leído