18 de febrero de 2019
18.02.2019
Murcia D. F.

Veinte años

La predicción temporal para la recuperación de los restos arqueológicos de Monteagudo que hizo el ministro Guirao se puede aplicar a otros proyectos del municipio que ahí siguen esperando su turno

18.02.2019 | 04:00
Veinte años

Una gran amiga de la familia trajo a casa una coneja como regalo para una de mis hijas. Lógicamente, la mascota ansiada por la pequeña traía su carné homologado por una clínica veterinaria y contenía información muy útil para un cuidado adecuado del citado animal. Desde las atenciones más básicas hasta la esperanza de vida de un animal del que desconocemos ese tipo de detalles a no ser que se nos meta en casa y haya que adoptarlo. Ese carné o cartilla incluso contenía los datos de quiénes eran sus progenitores con elevado lujo de detalles, hasta el punto de indicar que su padre era un conejo que había ganado una carrera en Alemania, y ponía algo que dejó impresionada a mi familia (como si lo anterior no nos hubiera impactado ya) y a todas las personas con las que compartimos esa información.

Los conejos pueden llegar a durar once años. Ojipláticos nos quedamos al leer esa afirmación. En un segundo pudimos ver nuestro futuro junto a nuestra mascota. Más de una década limpiando la jaula donde 'residiría' la coneja con los inconvenientes que eso conlleve (las deposiciones las haría ahí), dando de comer a un animal que se puso de moda como mascota y un montón de años acompañándonos a vacaciones y demás salidas. La coneja envejecería mientras mi hija se hacía mayor. Sin embargo, la realidad siempre es diferente de como la imaginamos y desgraciadamente 'Lulú' nos dejó a los dos años de llegar a nuestras vidas.

Once años era la fecha tope de su vida, pero la predicción no se cumplió en este caso. El tiempo siempre es subjetivo aunque a veces parezca que algo tan medido y matemáticamente tan calculado no pueda tener para todos la objetividad que a priori se le presupone. Y eso es lo que transmitió esta semana pasada el ministro de Cultura, José Guirao, en su visita al yacimiento de Monteagudo: su subjetividad a la hora de dar una fecha para que ese gran proyecto vea la luz de manera definitiva. Quince o veinte años, dijo el ministro. Mucho les pareció a unos. Muy poco a otros si tenemos en cuenta las décadas que llevamos hablando del Parque Cultural de Monteagudo, ahora rebautizado como `Las fortalezas del Rey Lobo'.

La recuperación de los restos de las fortalezas y palacios musulmanes de esa pedanía lleva en el calendario demasiado tiempo. Tanto casi como el del soterramiento de las vías del tren de la zona sur de la ciudad. Precisamente, no es casualidad que estos dos proyectos sean las ideas-fuerza con las que el actual alcalde y candidato del PP a la reelección, José Ballesta, se presenta de nuevo para volver a lucir el bastón de mando.

Ambas iniciativas llevaban un largo tiempo esperando. Han dado lugar a cientos de titulares y multitud de noticias y parece que ahora van encaminadas. Durante años, las autoridades solo han hecho promesas, promesas y más promesas y han utilizado ambos proyectos como escenarios de cartón piedra para intentar convencer a los administrados de que iban a ponerse manos a la obra. De eso saben mucho las hemerotecas, ya que como Monteagudo y el soterramiento hay otras infraestructuras cuya recuperación o ejecución siguen en el cajón o al ralentí. En distintos momentos se produjeron avisos a navegantes. Un ejemplo de ello es el caso del Cuartel de Artillería, en manos del Ayuntamiento de Murcia desde 1998 y sin que aún acabe de despegar. Ya lo dijo el que fuera gerente de Urbanismo y luego caído en desgracia por las investigaciones judiciales en torno al ladrillo, Pedro Morillas. En la primeva visita pública que hicieron técnicos y concejales a este recinto, antaño en manos del Ejército, se calculó que la recuperación del complejo llevaría unos veinte años y necesitaría seis millones de euros, una predicción que para nada iba desencaminada. Hay más muestras de que quince o veinte años de promesas no es tanto tiempo. Los arcos para aliviar los cinturones de la ciudad de Murcia, la autovía del bancal, la ZAL, la ciudad del taxi, el Plan de Infraestructuras de la Zona Norte, el Recinto Ferial, los carriles bici, la aplicación del Plan de Movilidad, los intercambiadores de transporte, etc., ahí siguen esperando a que el tiempo pase y se hagan realidad. En el 2039 habrá que mirar atrás y comprobar si el ministro Guirao afinó o se equivocó en su vaticinio. Por nadie pase.

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