08 de enero de 2019
08.01.2019
Vox populi

Toca evolucionar

07.01.2019 | 20:37

Cae en mis manos un rompedor artículo de Javier Marías, en el que se posiciona en contra del #Metoo por los resultados tan devastadores que, dice, ha tenido ya en los Estados Unidos. Denuncia que se esté produciendo una verdadera segregación entre sexos, por el temor de muchos varones a ser denunciados por las féminas ante cualquier contacto, por mínimo y trivial que sea. Por su parte, la actriz francesa Juliette Binoche manifiesta en una entrevista que este movimiento feminista tiene que evolucionar y que el hombre y la mujer, los dos juntos, deben alcanzar un equilibrio y respetarlo.

Llevo varios días alternos asistiendo como espectadora pasiva a algunas matinés de Griso y estoy a punto de cambiar de bar como no cambien ellos de cadena. En su programa se ha llegado a tal punto de obsesión con las denuncias de los malos tratos, la violencia machista y las agresiones sexuales, todo ello vociferado, que sinceramente dan ganas de hacerse del sexo líquido. En este y otros programas han tomado una parte por el todo y están dando una imagen distorsionada de la realidad general, creando en ocasiones cierta alarma social. Son temas demasiado serios para ser tratados a la ligera. Tampoco puedo con la simpar Pedroche, reina a mi pesar de las campanadas de Nochevieja, con su discurso pretendidamente feminista pronunciado en pelota picada, lo cual es un puro oxímoron que a muchas nos avergüenza. Si no saliera como una Carmen Miranda en versión 2019 no tendría tanta audiencia, por mucho que ella pretenda hacerse la filósofa. Es una de las consecuencias de la era digital, que hemos mandado a los intelectuales a trabajar de fregones por no tener qué llevarse a la boca y en cambio los cocineros y las modelos se han erigido en los pensadores del siglo XXI. Así nos va.

Estoy de acuerdo con Binoche, considero que el movimiento feminista ha de evolucionar hacia la cohesión en la igualdad de oportunidades y mutua colaboración entre hombres y mujeres. El nuevo discurso feminista, para que sea apreciado y escuchado por parte de los hombres, necesita ser emitido sin tanto artificio de lenguaje inclusivo que se pierde por las ramas ni tanta crispación, pero siendo más explícitamente demostrativo de que las mujeres ya no queremos perder ciertas conquistas que tanto nos han costado. Una posible segregación entre sexos es una amenaza demasiado terrible para no ser tenida en cuenta y prevenida, porque hombres y mujeres se necesitan mutuamente.

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