25 de noviembre de 2018
25.11.2018
La Feliz Gobernación

La izquierda izquierdea

"Con esta encuesta (Podemos pasa de seis a cuatro e IU entra con tres) este último partido exhibe músculo. Recuerda a Podemos que sigue existiendo y que no está dispuesto a ser un mero apéndice, sino que es un partido con plena identidad y fortaleza, que exige un protagonismo equivalente"

25.11.2018 | 04:00
La izquierda izquierdea

Según esta previsión, el cambio sustantivo posible sería el desalojo del PP mediante un pacto PSOE-Cs. La encuesta no es amable con la izquierda más allá de la que representan los socialistas. Pero a los efectos de IU le permite mostrar fortaleza ante Podemos en la conclusión de las negociaciones para una lista conjunta que parece improbable.

Difícil es una palabra piadosa. Mejor cabría imposible. Imposible, salvo milagro, pero los milagros no son herramientas de la izquierda. La convergencia electoral en la Región entre Podemos e Izquierda Unida es un dolor de muelas para ambas partes, y lo más probable es que cada una salga por su lado, como ya ocurrió en la anterior convocatoria de las municipales y autonómicas. Pero entonces no se había ensayado aún la experiencia de acudir juntos a las generales. El 'pacto de los botellines' entre Iglesias y Garzón pareció abrir una etapa casi de integración. Fue un brindis en las alturas que dejó intactos los recelos en las bases. En Murcia, por ejemplo. Aquel pacto nacional se saldó con una lista al Congreso integrada por podemitas, con el premio de un escaño, mientras la del Senado (condenada al fracaso de antemano) quedaba para IU.

La rueda gira y llega la hora del envite local. En Andalucía ha sido posible la convergencia aun con la pérdida de las denominaciones respectivas: Podemos e IU van juntos y revueltos en la marca Adelante. En Murcia hay que repetir la jugada por imposición de las cúpulas nacionales, pero es preciso negociar la fórmula sobre el terreno, y quedan pocos días: hay que hacerlo antes de que sea Navidad en El Corte Inglés, o sea, ya. Difícil o, mejor dicho, imposible. La prueba del nueve es la encuesta que hoy publicamos, encargada por IU, en la que significativamente se pregunta a los potenciales electores sobre Podemos e IU por separado. Y, por separado, Podemos baja dos escaños de los seis que ahora posee, e IU alcanza tres sobre cero. Cuatro y tres, siete, uno más que la actual representación de la izquierda, pero siempre que se visibilice la presencia de IU en la opción conjunta. Ese es, en esencia, el mensaje.

IU saca músculo

Con esta encuesta, IU exhibe músculo. Recuerda a Podemos que sigue existiendo y que no está dispuesta a ser un mero apéndice, sino que es un partido con plena identidad y fortaleza, que exige un protagonismo equivalente. Podría decirse: si en las anteriores elecciones fueron barridos por Podemos ¿cómo ahora esta encuesta los prima con tres diputados? Las respuestas se multiplican. La primera es que si en la anterior convocatoria hubiera existido una circunscripción única, como se estrenará en las próximas, IU no habría sido expulsada de la Asamblea. Otra: el éxito entonces de Podemos se justificaría en que se produjo en la etapa de su mayor esplendor mientras ahora parece sumergirse en mayores dificultades, una vez ha catado 'el sistema' y ha incurrido en muchas de las incoherencias y contradicciones que criticaba en otros y que por esto le atrajeron simpatías y miles de votos; era aquella estrategia que llamaban de la transversalidad y en la que precisamente les sobraba IU, pues IU era un referente demasiado específico de una izquierda neta.

Pero también es cierto que hace cuatro años IU existía sin complejos, y para las municipales y autonómicas se revistió con otras denominaciones con el pretexto de sumar a grupos minoritarios y de imprecisa trascendencia, en actitud mimética a la de Podemos, que tampoco quiso presentarse como tal a las municipales, sino como motor de convergencias de inexistente calado electoral, como Equo y otras marcas vacías. De hecho, la marca IU ha desaparecido del mapa institucional en casi todos los municipios de la Región (Lorca es una excepción significativa), y su resurrección como opción independiente la hará, si definitivamente no hay pacto con Podemos, con un déficit de imagen, pues todos sus buenos trabajos de oposición (por ejemplo, con el nombre de Cambiemos, en Murcia) tendrá que volver a reidentificarlos con las siglas originales después de haberlas ocultado innecesariamente.

Pistas para la negociación interna

Hay que precisar que la encuesta, a pesar de haber sido encargada de parte, es rigurosa en su planteamiento técnico, sobre todo por la amplitud del muestreo: 800 personas. Y no es nada complaciente en el resultado global, pues queda claro que de ella saldría un Gobierno PP-Cs o PSOE-Cs, más o menos como lo que se prevé que anuncie el CEMOP el próximo martes.

El bloque de la izquierda, incluyendo al PSOE, no daría para ocupar San Esteban ni siquiera con una extravagante fórmula a la italiana que incluyera el apoyo de Vox por su propia cuenta en la investidura en consideración a alguna coincidencia programática general (no se me escandalicen; ya está pasando por ahí con los respectivos equivalentes). Por tanto, según esta previsión, el cambio sustantivo posible sería el desalojo del PP mediante un pacto PSOE-Cs. La encuesta no es amable con la izquierda más allá de la que representan los socialistas. Pero a los efectos de IU le permite mostrar fortaleza ante Podemos en la conclusión de las negociaciones para una lista conjunta.

La posibilidad de unas primarias para las listas en las que participen ambos grupos es remota. Si ya son complicadas cuando se producen en una sola organización, el mecanismo es infernal si quienes han de votar son los simpatizantes y militantes de dos grupos de estructura distinta. Ya se vio en la experiencia para las anteriores elecciones al ayuntamiento de Murcia. Podemos era el partido emergente, pero la organización de IU estaba más consolidada, de modo que las primarias las ganó ésta por goleada, lo que produjo la ruptura de la convergencia y la creación improvisada de una alternativa afín a Podemos que se tituló Ahora Murcia, que tuvo un resultado equivalente en número de concejales, pero que a diferencia de Cambiemos (IU) ha tenido una ejecutoria sombría: endogámica, autocomplaciente, lastrada por crisis internas y con absoluto desprecio a la transparencia.

No parece que Podemos quiera ensayar nuevas experiencias de primarias mixtas, sino que se atendrá a la mera negociación. Pero esta vez IU no está dispuesta a ser 'compañera de viaje', y presentará sus credenciales, de los que esta encuesta es uno de los elementos más potentes.

Resistencias a la presión nacional

Es probable que los aparatos nacionales presionen para que el pacto electoral se resuelva satisfactoriamente, pero la tradicional disciplina de la izquierda ya no es lo que era. En Podemos, la autonomía de las organizaciones territoriales es cada vez más manifiesta (véase Andalucía, sin ir más lejos), y aunque Murcia no ha dado hasta ahora motivos de rebeldía, es claro que la línea Iglesias no es la más simpática en una organización en que el sector mayoritario que lidera Oscar Urralburu mantiene sus posiciones originales al margen de los bandazos y aventuras del capitán nacional. En cuanto a IU, es dudoso que una organización, la de Murcia, que se ha visto largamente humillada por la indiferencia de Podemos, pueda girar en bloque a golpe de pito si Garzón pretende que las listas conjuntas se hagan con el sacrificio de los suyos. La cosa, pues, está muy malita, y lo más probable, ya digo, es que no haya acuerdos a la espera de poder madurarlos en una estrategia parlamentaria conjunta una vez hayan medido sus fuerzas ante las urnas.

Cs, PP, PSOE

Al margen del desajuste entre las fuerzas de izquierda, que es a lo primero que convoca esta encuesta por la naturaleza de su origen, el resto de datos es también llamativo, sobre todo la emergencia de Ciudadanos (de cuatro a diez diputados), y esto a pesar de que la organización interna de ese partido es muy mejorable: la cúpula directiva está disociada del Grupo Parlamentario, a su vez disperso. El portavoz, Miguel Sánchez, no las tiene todas consigo acerca de su continuidad, y ya debe saber que ha de enfrentarse en primarias a Juanjo Molina, uno de sus compañeros de escaño, y no es el único.

Por su parte, el líder del PP, Fernando López Miras, tiene que contemplar el espectacular desplome de sus efectivos (de 22 a 13 escaños, empatando además con el PSOE) con el añadido de los problemas que le reportará, sin duda, la intención que le suponemos de renovar casi por completo al Grupo Parlamentario, pues no es un secreto que no hay fluidez entre éste y el Gobierno. Y cuidado: algunos de los actuales diputados populares puede que aporten poco como tales, pero fuera de sus plazas son letales para la reputación del actual estatus del partido. Es decir, el PP puede añadir a sus problemas evidentes los que surgirán con toda seguridad de su interior en la próxima renovación de las listas.

El PSOE quizá sufra problemas similares si no exhibe algunos señalados gestos de integración, pues el sector que perdió las elecciones frente a Diego Conesa se muestra aparentemente apaciguado, pero otra cosa sería no darle ni agua en un momento tan decisivo como las elecciones.

Es decir, las dinámicas internas de los partidos también juegan en la prospección electoral, sobre todo si emergen de manera compulsiva en el periodo más crítico.

De momento, el multifraccionamiento del Parlamento parece asegurado, aunque esta encuesta adelanta la composición de dos posibles mayorías, una de ellas de cambio, pero no a la izquierda en plenitud.

Y una anotación final, en relación a la posibilidad del 'superdomingo' (que modestamente ya adelanté hace algunas semanas en mi artículo Las cinco urnas), sugerido tanto por el secretario de Organización del PSOE, Ábalos, como por el propio Pedro Sánchez. Si las generales se hicieran coincidir con las autonómicas y de las primeras pudiera resultar un acuerdo nacional de gobernación PSOE/Podemos, las posibilidades de que en la Región de Murcia los socialistas pactaran con Cs disminuirían incluso a pesar de que fuera la única opción de que dispusieran para liderar el Gobierno autonómico.

Lo claro, al día de hoy, es que la izquierda izquierdea. Y no es que esto sea una novedad.

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