16 de octubre de 2018
16.10.2018
Desde mi picoesquina

La guerra olvidada

15.10.2018 | 20:17
La guerra olvidada

Suele suceder con frecuencia que el impacto emocional que nos provocan las sucesivas tragedias humanas que asolan el planeta es directamente proporcional a la distancia geográfica en que se producen, sin desdeñar otro elemento que hace que pasen inadvertidas: la escasa difusión mediática de algunos de esos hechos. La guerra que asola actualmente a Yemen es uno de ellos; la ausencia de información veraz y objetiva es la norma y sólo cuando algún acontecimiento despierta el morbo informativo, como el bombardeo de una boda en Saná, hace dos años, que causó más de 70 muertos, o el más reciente, el pasado 9 de agosto, en que un misil guiado de fabricación estadounidense mató a 40 niños y 11 adultos, los medios nos acercan la realidad de miseria y muerte en que se desenvuelve a diario la población de ese país olvidado (pues Arabia Saudí y su principal aliado, Emiratos Árabes, niegan el acceso a la prensa) y condenado.

Recientemente, un informe de la World Peace Foundation, con sede en Boston, denunciaba que la campaña de bombardeos aéreos de la coalición internacional contra ese país persigue destruir la producción y distribución de alimentos, para provocar el hambre. La situación es grave: ese mismo informe da cuenta de que esta guerra afecta hoy a 22 millones de personas, el 75% de la población yemení, de las cuales unos 8 millones precisan ayuda humanitaria urgente.

Afortunadamente, contamos con información alternativa en la red y con la visión de personas que viven de cerca el conflicto. Hace unos días, y en acto organizado por el Frente Antiimperialista e Internacionalista, contamos en Murcia con la presencia de Majed Dibsi, periodista y jurista palestino, miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina y colaborador de Radio Nacional de España, que disertó largo y tendido no sólo sobre la situación de ese país en guerra, sino sobre el contexto geoestratégico en que se enmarca.

Majed, que comenzó denunciando la reciente venta de armas del Gobierno español a Arabia Saudí, hizo un repaso de la situación general del Oriente Próximo. En relación con Yemen, recordó que dos acontecimientos, la rebelión laica del norte del país en 1962, y la del sur, un mes después, en oposición a la influencia británica en la zona, son el primer paso para la posterior unificación del país en 1994.

Hoy, Yemen despierta el apetito de EE UU y sus aliados en el Golfo porque controla un área de fuerte interés geoestratégico, el Estrecho de Ormuz y la entrada al Mar Rojo, lugares por los que transita el 70% del petróleo de todo el mundo, por lo que la presencia extranjera en Adén es fundamental. De hecho, los americanos ya cuentan con bases en Somalia, Eritrea y Djibouti.

El conferenciante hizo un repaso por la historia reciente de la zona, recordando que, tras el descubrimiento de petróleo en 1890, esta área geográfica ha estado condicionada por los acuerdos secretos Sykes-Picot, de 1916, suscritos entre Francia e Inglaterra (acuerdos que, según dijo, hoy no tienen ya vigencia alguna), tras los cuales la avidez por controlar el territorio del antiguo Imperio Otomano es patente. Y tras la Segunda Mundial, irrumpen en la región la OTAN, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Comunidad Económica Europea, que sustituyen a ingleses y franceses, aunque manteniendo un cierto equilibrio con la URSS. Precisamente, el conflicto de Afganistán supuso una estrategia de desgaste de EE UU (recordemos cómo este país alentó el nacimiento de los mujaidines, que luego fueron Al Qaeda) para debilitar a la URSS.

Majed nos recordó más cosas: la creación del Estado de Jordania como retaguardia defensiva de Israel; la deuda saudí con EEUU, que hoy asciende a 500.000 millones de dólares; el fracaso de la coalición internacional en Iraq y Siria; el cambio de bando de Turquía, país miembro de la OTAN, ahora aliado de Rusia e Irán; el traslado de la embajada de EEUU desde Tel Aviv a Jerusalén, que tiene como objetivo deslegitimar la causa palestina, etc.

El escenario de guerras en Oriente Próximo dibuja, en su opinión, un futuro próximo en el que en esta zona del mundo se estaría consolidando un equilibrio multipolar, con actores emergentes como India y China (juntas suman casi 3.000 millones de habitantes), Rusia, la UE? que disputan la anterior hegemonía a EE UU. La guerra de Yemen no es sólo, pues, una guerra regional, sino que se enmarca en un conflicto global: Yemen, Siria e Irak son meramente los polvorines que pudieran desencadenar una conflagración de más alto alcance.

Por otra parte, Majed descartó que en la región se esté dando un conflicto religioso entre chiíes (los 'rebeldes' hutíes que combaten al gobierno yemení son en su mayoría de ese credo) y suníes, o entre iraníes y sauditas. La situación es más compleja, y, según él, en el contexto de ese nuevo equilibrio multipolar que se dibuja en la zona, sí es perceptible el reforzamiento de un nuevo eje que tiene como actores a Hizbulá, Siria (cuyo Gobierno puede anunciar inminentemente el fin de la guerra) e Irán, cuyas alianzas bascularían en el futuro hacia Rusia, India y China.

En medio de ese tablero, Yemen, cuya población está sufriendo las consecuencias de una guerra atroz, resiste. Bloqueado por tierra, mar y aire, los yemeníes están haciendo fracasar la sucia maniobra estratégica de EE UU y sus aliados del Golfo. Majed Dibsi nos recordó que el yemení es un pueblo armado, indómito, que no pudo ser doblegado por el Imperio Otomano. En su opinión, hoy, Arabia Saudí, la principal responsable de esa guerra olvidada en Oriente Próximo, se encuentra en un callejón sin salida.

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