04 de octubre de 2018
04.10.2018
La Opinión de Murcia
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Es un decir

04.10.2018 | 04:00
Es un decir

n un anuncio de la radio, un hijo aconseja a su padre contratar los servicios de una empresa de seguridad para que no les okupen la casa de la playa durante el invierno. Si yo fuera extranjero y estuviera pasando aquí unos días, al regreso contaría a mi familia que este país es muy peligroso
—Sales de la vivienda por la puerta de delante y te la okupan por la de detrás.
Tal es el riesgo de progresar de lo particular a lo general, por lo menos en casos como el que nos ocupa (o nos okupa, vaya usted a saber). El anuncio transmite la impresión de que la propiedad privada, en España, no está suficientemente protegida. Si se sigue emitiendo, acabaremos creyéndonoslo nosotros mismos. El cerebro es una casa okupada por ideas que provienen del exterior. A veces entran de golpe, echando la puerta abajo, y a veces se cuelan sigilosamente, como el humo, a través de las ventanas mal cerradas. Cuando te quieres dar cuenta, tú no eres tú: eres solo un contenedor de publicidad y de maldiciones grabadas a los políticos por el comisario Villarejo. De un momento a otro, llamarás a tu padre para decirle que convendría contratar los servicios de una empresa de seguridad para que no nos okupen durante el invierno la casa de la playa.

—Pero si nosotros no tenemos casa en la playa, hijo.
—Aun así —responderás invadido como te encuentras por frases hechas y anuncios de bebidas azucaradas.

¿Cuándo una sociedad deja de ser esa sociedad para convertirse en mera correa de transmisión del ruido ambiental? No tenemos ni idea. De hecho, puede que haya ocurrido ya. Hay un cuento famoso de Cortázar, Casa tomada, en el que la casa podría ser la metáfora del cerebro. Igual que en ese relato, usted y yo, al sentir los bisbiseos de unas presencias metafísicas en la zona de atrás de la cabeza, hemos ido ocupando las partes de delante hasta que no nos quedó otra que atravesar la frente y salir al exterior. Vivimos fuera de nuestro cuerpo, tomado por las fuerzas del Ibex 35 (es un decir) para que repitamos mecánicamente lo que interesa a ese conjunto de firmas. No sabemos si la compañía de seguridad de la que venimos hablando se encuentra entre ellas, pero lo merecería. Le he sugerido a mi padre que la contratemos. Para la casa de la playa.

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