29 de septiembre de 2018
29.09.2018
La Opinión de Murcia
Este mundo es el mundo

Gran marejada contra el PSOE

29.09.2018 | 04:00
Gran marejada contra el PSOE

Era previsible. Al acabar septiembre, el primer mes tras las vacaciones, la luna de miel con el nuevo y bonito Gobierno de Pedro Sánchez ha acabado. En parte es normal (el poder desgasta), pero el ruido es mayor que el esperado. Por dos razones.

Una, por el boicot al techo de gasto, primer paso para el presupuesto del 2019, de los dos partidos unidos de la derecha desunida. Que PP y Ciudadanos atacaran los defectos (muy probables) de unos presupuestos pactados con Podemos e intentaran derrotar ahí a Sánchez es lo normal en una democracia. Por el contrario, que se nieguen a discutir el techo de gasto y boicoteen en la mesa del Congreso la reforma de la ley de estabilidad de Cristóbal Montoro (que en el techo de gasto da al Senado el veto que no tiene en ninguna otra ley, incluida la presupuestaria), es mucho más discutible.

¿No se atreven PP y Cs a criticar en el debate el impuesto al diésel, el mínimo de un 15% para las grandes empresas, la elevación del tipo máximo del IRPF y (lo principal) a poner en contradicción los objetivos europeos de las ministras María Jesús Montero y Nadia Calviño con los impulsos antieuro de Podemos? Increíble. Lo más probable es que quieran ahogar, de entrada y por todos los medios, al centro-izquierda. El PP ya lo intentó en el 2004 tras perder el poder cuando José María Aznar, que ya no era líder del PP, cuestionaba la autoría islamista del atentado de Atocha. Es malo que el PP no rectifique, es más raro que Cs, que quería ser un partido centrista y podía ser bisagra, haga lo mismo. ¿Le conviene a Albert Rivera, con poca base municipal, que las generales precedan a las locales?

Pero el bloqueo presupuestario no ha sido lo más ruidoso en una semana que empezó con las filtraciones de José Villarejo, un expolicía que haciendo servicios al Estado acumuló riqueza y al que la justicia ha acabado enviando a la cárcel. El excomisario, el mismo que aireó las acusaciones de Corinna sobre el rey emérito, ha filtrado ahora unas conversaciones de 2009, cuando Villarejo era un policía respetable, que dejan en mal lugar a la ministra de Justicia. Chafardería y poco más si no coincidiera con un caso en la Audiencia Nacional que investiga la relación Villarejo-Garzón y si Dolores Delgado no fuera muy próxima al discutido juez, el que propulsó los casos GAL y Gürtel (contra Felipe González y contra Mariano Rajoy).

Sánchez mantiene a la ministra, dice que no cederá al chantaje de un corrupto y acusa a la oposición de seguir a las cloacas del Estado. Tiene razón, pero la democracia (González lo sabe bien) también es eso.

La oposición siempre acusa. Sin complejos. Alfonso Guerra aseguró que Adolfo Suárez era un tahúr del Misisipí. Ahora Okdiario (el digital del investigador Eduardo Inda) ha publicado que Pedro Duque tiene dos casas a nombre de una sociedad. No es lo mismo que lo de Màxim Huerta (y tantos otros) de facturar ingresos a través de una sociedad y tributar así menos que con el IRPF. Pero si Duque no ha pagado alquiler por el uso de esas casas (que no son suyas, sino de una sociedad) habrá incurrido en una irregularidad. Y la primera comparecencia del ministro, sincera pero poco convincente, deja muchas dudas. Y ayer ya tuvo que admitir errores.

No sé si es muy razonable que un astronauta como Duque (que no ha hecho oficio de la política) sea puesto en la picota, cuando acepta ser ministro, por algo que no es anormal y que un cargo de Hacienda me dice que es pecadillo de tercera. ¿Qué empresario o personalidad, que no tenga la política como medio de vida, aceptará ser ministro con el precedente de Pedro Duque? Es una pregunta válida, pero la democracia española es así. Y a Sánchez, que tan severo fue con Rajoy, tampoco le puede extrañar demasiado.

La derecha quiere asesinar ya al presidente del Gobierno que llegó al poder por una moción de censura que creen arte maligno. ¿Lo conseguirá? Todo está abierto, incluidas las encuestas. La del CIS (con el trabajo de campo antiguo) da una ventaja al PSOE en intención de voto (esta no manipulada porque ahí no hay cocina) de seis puntos sobre PP y Cs, la mitad que en la de julio. La de Dym para Prensa Ibérica, editora de LA OPINIÓN, realizada tras la acusación de plagio a Pedro Sánchez, le da una ventaja en intención directa de cuatro puntos sobre el PP pero de sólo uno sobre Cs. Y en estimación de voto las dos colocan al PSOE en primera posición, la del CIS con un 30,5 % y la de Dym con un 26,5 %. Conclusión. El otoño será muy caliente. No tanto donde se temía (Cataluña) sino en Madrid.

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