03 de septiembre de 2018
03.09.2018
Murcia D. F.

Tirón de orejas

Un informe de la Intervención Municipal del Ayuntamiento de Murcia le da un varapalo a los Presupuestos aprobados por el PP y Ciudadanos

03.09.2018 | 00:20
Tirón de orejas

El departamento municipal considera que la Administración local no tiene capacidad suficiente para gestionar unas cuentas con unos antecedentes de incumplimientos flagrantes en el capítulo de inversiones. La bola de nieve está en un atasco de 105 millones.

El Gobierno local y Ciudadanos le han sacado bastante rédito a los Presupuestos Municipales para 2018 que han sido aprobados por el PP y por el partido naranja. Ruedas de prensa por aquí; apretones de manos por allá; sonrisas cómplices; fotos conjuntas, notas de prensa... Una operación de marketing en toda regla, que tanto gusta a los populares para más gloria del actual alcalde de Murcia, José Ballesta, y a la que se ha sumado el portavoz naranja en el Ayuntamiento, Mario Gómez, que ha encajado con una deportividad sin límites el que su formación, en un momento determinado del partido, negociara las cuentas desde arriba.

Un hecho que no parece, a priori haber afectado al de Cs, y que es la misma táctica que provocó antaño la caída de otro portavoz, en este caso el socialista José Ignacio Gras, al que el líder regional de su partido ninguneó sin miramientos y que abandonó el cargo al no estar dispuesto a someterse a la maquinaria de mercadotecnia que hubieran impuesto las circunstancias.

Pasado ya el efecto de los fotos y las luces de neón, llega el momento de chequear los Presupuestos Municipales que llevan unos comentarios muy interesantes de la Interventora Municipal, Celia Milanés, una mujer que se puso al mando de este servicio hace años hasta ese momento en manos de hombres. Esta funcionaria le ha pegado un tirón de orejas al Gobierno local que, seguramente, le ha dolido más al PP que las críticas de los grupos de oposición que no han apoyado las cuentas (PSOE, Ahora y Cambiemos). Esta empleada municipal, que a veces lleva por la calle de la amargura al concejal de Hacienda, Eduardo Martínez-Oliva, ha dado en el clavo. Ha puesto los puntos sobre las íes y les ha sacado los colores a todos aquellos que han voceado a los cuatro vientos los proyectos que se ejecutarán en este año (no dará tiempo prácticamente a hacer mucho) y a los que auguran una nueva forma de gestionar. Nada más lejos de la realidad. Milanés ha escrutado los números aportados por las cabezas pensantes de la Glorieta y ha colegido en su informe que el Ayuntamiento no tiene capacidad de gestionar sus propios presupuestos, ya que solo se ejecuta un porcentaje mínimo de las inversiones previstas. Como máximo el 20%, con el agravante de que esa bajísima cifra parece haberse perpetuado desde los tiempos del alcalde Miguel Ángel Cámara, demostrando que existe un incumplimiento flagrante de las previsiones registradas en cientos de folios.

Un papel mojado convertido en sistémico y estructural sin que un cambio de actores en los sillones se haya notado en ese capítulo. No se sabe el grado de credibilidad que le ha dado Ciudadanos al informe de la Interventora Municipal (la misma funcionaria que se niega a firmar las cuentas de la empresa municipal de aguas y así lleva años), pero da la sensación que no le ha importado que una opinión objetiva y funcionarial diga lo que dicho. Los socialistas han calculado que la bola de nieve de los incumplimientos sólo en el capítulo de inversiones ha llegado desde 2012 a los 105 millones de euros, una cuarta parte del presupuesto municipal y un dinero más que suficiente para arreglar de un tirón San Esteban, la Cárcel Vieja, el transporte público e incluso financiar la parte que le toca a los munícipes del soterramiento de las vías del tren (las bajas de las bajas de esos 105 millones darían para mucho, o eso es al menos lo que diría en esta ocasión el que en su día fue concejal de Vía Pública y Tráfico con Cámara). Tampoco le ha importado a la formación naranja que el PP haya aumentado la partida de dinero -la ha duplicado- que tiene el departamento del edil José Guillén para gastarse en pedanías de manera discrecional desde la propia concejalía, al más puro estilo Cristóbal Herrero. Parece que el pasado siempre vuelve. O quizá es que nunca se ha marchado. Por nadie pase.

El pedáneo de La Raya, un hombre con recursos. José Hernández, el alcalde pedáneo de La Raya, ha demostrado que piensa en el bien común. Ante la tardanza del Ayuntamiento por la Ley de Contratos de autorizar unos arreglos en el colegio de su pueblo y la proximidad de la vuelta al cole, se ha puesto el mono de trabajo y el socialista los ha realizado con sus propias manos (en la imagen superior tomada de su Facebook). Y no solo eso. También ha pagado el coste de su bolsillo, algo que no ha sentado muy bien a algunos en redes sociales.

Pintadas. ´Rojos´ y ´No, gracias´ son las pintadas que han aparecido en sedes socialistas de la zona sur (el Infante y el Carmen). Creen que son represalias por el trabajo que el PSOE está haciendo por la memoria histórica y la reparación a las víctimas del fascismo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook